Rajoy desdeña las ausencias de Colau y Torrent para «hacerse notar»

NURIA VEGA

madrid. Un día después de que el Gobierno calificara de «mezquino» el plantón de Ada Colau y Roger Torrent a Felipe VI en la recepción oficial con motivo del Mobile World Congress, Mariano Rajoy optó por el desdén para zanjar la controversia. «El hecho de que alguien desconozca sus obligaciones institucionales o necesite hacerse notar, es un tema menor que no puede empañar algo tan importante», reprochó tras participar en una reunión de alto nivel en Túnez.

La censura implícita en las declaraciones del presidente no fue la única que se deslizó ayer desde el Gobierno. El Ejecutivo dio a entender, con más o menos claridad, que la actitud de la alcaldesa de Barcelona y el presidente del Parlamento de Cataluña pueden entorpecer que en el futuro los organizadores del congreso mundial de móviles apuesten por la capital catalana como emplazamiento. «Fue un gesto político que no cabía y, menos aún, en una situación tan delicada como en la que está el Mobile», advirtió el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, en RNE.

Nadal achacó al nerviosismo causado por el proceso independentista que pueda estar en riesgo la continuidad en Barcelona del «evento digital más importante del mundo». En este marco, con otros países, según el Gobierno, que ambicionan atraer la feria tecnológica, la vicepresidenta no cree que Colau haya contribuido a disipar dudas. «Hombre, no ayuda», reconoció Soraya Sáenz de Santamaría en TVE, donde criticó que secesionistas e «independentistas a tiempo parcial», en alusión a la alcaldesa, suban el «volumen» de sus reivindicaciones cuando el movimiento desciende en las encuestas.

Jugar con fuego

El Ejecutivo no se quedó solo. Tanto el PSOE como Ciudadanos coincidieron en su reprobación a Colau y al presidente de la Cámara catalana. Los socialistas hicieron hincapié en que la renovación del compromiso del Mobile con Barcelona dependerá en buena medida de que se garantice la «estabilidad política» en Cataluña, en bloqueo institucional desde las elecciones del 21 de diciembre, y alertaron sobre el futuro de las inversiones. «En este momento se está jugando con fuego y eso es muy malo para la ciudad», cargó el secretario de Política Económica y Empleo del PSOE, Manuel Escudero, que tachó de «despropósito» el desplante al Rey.

En este sentido, el secretario general de Ciudadanos hizo un repaso de los últimos acontecimientos, desde el fracaso de Barcelona en la pugna por ser sede de la Agencia Europea del Medicamento a la fuga de empresas. «Estas actitudes de los separatistas y de Podemos están poniendo en riesgo la economía de Cataluña», lamentó José Manuel Villegas.

Podemos, en cambio, celebró el gesto de Colau e interpretó que al no participar en el saludo a Felipe VI puso de manifiesto que es alcaldesa y no «sierva». «Somos ciudadanos del siglo XXI y, con todo el respeto a la Jefatura del Estado, rendir pleitesía a un rey no va con nosotros», apostilló Pablo Echenique.

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