Rajoy descarta la crisis de Gobierno y solo relevará a De Guindos la próxima semana

De Guindos, ayer en la Comisión de Asuntos Económicos. / efe/  S. LECOCQ
De Guindos, ayer en la Comisión de Asuntos Económicos. / efe / S. LECOCQ

Ratifica su confianza en el resto de los ministros porque hacen «bien» su trabajo y llevan poco tiempo en el cargo

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. Mariano Rajoy no va a cambiar a estas alturas y limitará la remodelación del Gobierno al relevo de Luis de Guindos. No va a aprovechar la salida del titular de Economía para hacer una renovación amplia del Consejo de Ministros, a pesar de que no son pocos los dirigentes de su partido que reclaman una crisis a fondo para relanzar el proyecto gubernamental cuando faltan 15 meses para las municipales y autonómicas, y el declive del PP es palpable.

El relevo se producirá la próxima semana en contra de los deseos de De Guindos de un cambio rápido. El todavía ministro de Economía anunció tras ser elegido para la vicepresidencia del Banco Central Europeo el pasado lunes que su reemplazo era «inminente» y se produciría en «los próximos días». Pero no contó con los tiempos de Rajoy. El presidente del Gobierno explicó ayer desde Túnez, donde asistió a la octava Reunión de Alto Nivel con ese país, que no ve «razones» para tocar más carteras.

Señaló que su equipo ministerial apenas lleva «16 meses» de trabajo (aunque algunos son ministros desde 2011) y «está cumpliendo bien con su cometido». Para Rajoy son irrelevantes las demandas de la oposición, pero también de algunos dirigentes del PP en privado, de que hay ministros «quemados» y su recambio es necesario. «Comprendo -dijo socarrón- que los demás pidan que haya otro Gobierno, quizá porque les preocupa lo bien que lo hace este».

Pieza por pieza

Tampoco han hecho mella en sus criterios el hecho de que el Congreso haya reprobado en los últimos meses a los titulares de Interior y Asuntos Exteriores, Juan Ignacio Zoido y Alfonso Dastis, por las políticas migratorias y la acogida de refugiados; al de Hacienda, Cristóbal Montoro, por la amnistía fiscal de 2012; y al de Justicia, Rafael Catalá, por las actuaciones de la Fiscalía. Son, dicen en la Moncloa, gestos para la galería que en absoluto influyen en el presidente del Gobierno. En sus siete años en la Moncloa, Rajoy no ha hecho ninguna crisis de Gobierno a diferencia de todos sus antecesores, que se embarcaron en varias remodelaciones a fondo, casi siempre en momentos de crisis de política. Su estrategia ha sido la de pieza por pieza sin tocar el resto del tablero. En abril de 2104 cubrió con Isabel García Tejerina la vacante que dejó en Agricultura Miguel Arias Cañete para ser candidato del PP en las elecciones europeas y después comisario.

En septiembre de ese mismo año, recurrió a Rafael Catalá, para reemplazar en Justicia a Alberto Ruiz-Gallardón, quien dimitió por el rechazo de Rajoy a su restrictiva reforma de la ley del aborto. Dos meses después, aceptó la salida de Ana Mato de Sanidad, acusada de haber recibido regalos de Francisco Correa, el cabecilla de la trama Gürtel'. Su sustituto fue Alfonso Alonso. El controvertido ministro de Eduación José Ignacio Wert renunció en junio de 2015 para irse como embajador ante la OCDE en París, y fue reemplazado por Iñigo Méndez de Vigo.

En abril de 2016 aceptó la dimisión del ministro de Industria, José Manuel Soria, involucrado en los 'papeles de Panamá', una trama de presunta evasión fiscal. De Guindos fue el sustituto provisional porque el Gobierno estuvo en funciones de enero a noviembre de ese año. Con la formación del nuevo Ejecutivo, Industria fue reconvertida en un Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital que dirige Álvaro Nadal. Una situación similar se dio con la dimisión de Ana Pastor como ministra de Fomento en julio de 2016 para ser presidenta del Congreso. El ministro 'puente' fue Catalá, hasta que Rajoy designó a Iñigo de la Serna en su segundo Gobierno. Volvió a repetirse el escenario en agosto, cuando Alonso tuvo que dejar Sanidad para ser el candidato del PP en las autonómicas del País Vasco y hacerse con las riendas del partido en esa comunidad. Fátima Báñez fue la ministra accidental hasta que llegó Dolors Montserrat en noviembre de 2016.

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