Rajoy descarta un adelanto electoral tras el severo revés de las urnas en Cataluña

Rajoy se acerca a sus ministros de Economía, Empleo y Agricultura tras analizar ayer en la Moncloa los resultados del 21-D. :: Maya Balanya/
Rajoy se acerca a sus ministros de Economía, Empleo y Agricultura tras analizar ayer en la Moncloa los resultados del 21-D. :: Maya Balanya

El presidente no ve extrapolables los resultados del 21-D y achaca el hundimiento del PP a la concentración de voto en Ciudadanos

NURIA VEGA MADRID.

Mariano Rajoy se ocupó ayer, en una mañana frenética, de que el Gobierno, la cúpula del PP y sus barones recibieran su análisis postelectoral. Presidió el Consejo de Ministros, se desplazó a la calle Génova para intervenir ante el Comité Ejecutivo del partido y volvió a la Moncloa, donde compareció horas después de certificarse el hundimiento de los populares en Cataluña. No le quedó más alternativa que asumir la derrota como propia y reconocer el fracaso de no poder propiciar un cambio político en la Generalitat. Pero en absoluto aceptó la hipótesis de que la consecuencia deba ser acortar la legislatura.

El jefe del Ejecutivo trató de cortar de raíz las especulaciones sobre el final de su mandato. «Ya lo que nos faltaba es convocar elecciones generales -avanzó en presencia del Gobierno en pleno- estamos en condiciones de gobernar y no tengo ninguna intención de adelantar los comicios». Se ha propuesto «intentar» llegar a junio de 2020 y para culminar esa hoja de ruta anunció que la semana que viene, sin dar más tregua a la reflexión, retomará las negociaciones presupuestarias para actualizar las cuentas de 2018.

«En caso de que los Presupuestos no salieran, sería por decisiones que, en mi opinión, nada tendrían que ver con el resultado de las elecciones», descartó. En el Gobierno son conscientes de que no es tanto el reparto de poder en Cataluña como la intervención de la autonomía, que sólo concluirá cuando se conforme el Ejecutivo catalán, lo que dificulta las conversaciones con el PNV.

Pero el presidente tampoco somete a revisión el modo en el que se aplicó el artículo 155 de la Constitución. Si los nacionalistas vascos censuraban la noche del jueves la inutilidad de la operación del Gobierno, que no consiguió «descabezar a los partidos independentistas» ni «alterar las mayorías parlamentarias», Rajoy insistió ayer en que no fue el interés partidista lo que motivó su decisión. «Yo no puse en marcha el 155 para tener un voto más o un voto menos», reiteró.

La marcha de Albiol

A lo sumo concedió que hay quien puede cuestionar que las elecciones catalanas se convocaran tan rápido. Pero en su opinión la prioridad era dejar claro que la intervención iba a ser mínima, breve y exclusivamente para restablecer la legalidad. Algo que será posible si el futuro Gobierno independentista abandona «las decisiones unilaterales», tiene «buena voluntad» y actúa con «sentido común». De lo contrario, garantizó que velará por que se cumpla la ley.

Fuentes del PP echaron en falta, sin embargo, un ejercicio de autocrítica proporcional al fracaso en Cataluña. Inciden en que ahora el Gobierno tendrá la difícil tarea de gestionar el 155 con un Parlamento de mayoría independentista, trabajar para que la incertidumbre no arrastre a la economía española y explicar lo ocurrido en el exterior. Pero, además, exigen una reflexión como partido. En el partido temen el 'efecto Ciudadanos'. Comparten con Rajoy que no se ha castigado al PP por intervenir Cataluña y que se ha concentrado el voto constitucionalista en los liberales. Lo que se preguntan es por qué ha sido Inés Arrimadas la que ha rentabilizado el 155 y si Ciudadanos podría suponer una amenaza real en otros territorios y a nivel nacional. Fuentes gubernamentales interpretan que el partido de Albert Rivera «está en su momento». Pero el presidente del Gobierno pone el foco en que los resultados del 21-D no son extrapolables.

De momento la suya es una llamada a la calma. Incluso aconsejó a Xavier García Albiol no precipitarse. «Para mí lo más fácil sería dimitir, pero estaría dejando el partido en un situación muy delicada», respondió ayer el líder del PP en Cataluña, que sorprendió el jueves cargando contra Ciudadanos por su apelación al voto útil en detrimento de los populares. «Debemos mejorar y cuando tenemos un mal resultado no le podemos echar la culpa a los demás», censuró, en cambio, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. Para entonces, Rajoy ya había telefoneado a Arrimadas y a Albert Rivera para felicitarles por su rotunda victoria.

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