Rajoy deja en manos de la dirección del PP la solución de la crisis de Cifuentes

Cristina Cifuentes, ayer, en el Pleno de la Asamblea de Madrid, junto a Ángel Garrido y Engracia Hidalgo. :: emilio naranjo / efe/
Cristina Cifuentes, ayer, en el Pleno de la Asamblea de Madrid, junto a Ángel Garrido y Engracia Hidalgo. :: emilio naranjo / efe

Un sector del partido encabezado por Cospedal apuesta por aguantar el órdago de Ciudadanos e ir a la moción de censura

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Mariano Rajoy se bajó ayer del avión que le trajo de Buenos Aires y envió a uno de sus hombres de confianza al Congreso a aclarar que la solución de la crisis abierta por Cristina Cifuentes y su máster corresponde a la dirección nacional del PP. Él, aunque es el presidente del partido, tiene una agenda muy cargada como presidente del Gobierno y no tiene previsto reunirse por ahora con la gobernante madrileña. Además no quiere tener la última palabra, como pretende Cifuentes, y verse impelido a pedir a la presidenta que renuncie.

La dimisión se mantiene como la salida más plausible a juicio de la Moncloa porque la prioridad sigue siendo conservar el Gobierno de Madrid ante las elecciones del próximo año. También es la tesis mayoritaria en el PP, aunque un sector, cuya cara visible es la secretaria general, Dolores de Cospedal, apuesta por jugar la carta de ir a la moción de censura y comprobar si Ciudadanos aguanta hasta el pulso hasta el final y vota con Podemos y PSOE la destitución de Cifuentes para que el socialista Ángel Gabilondo se convierta en el nuevo presidente. Estos dirigentes populares creen que el partido de Albert Rivera ante esa tesitura tendrá vértigo y propondrá una solución que evite la renuncia.

En lo que hay consenso es en que no hay prisas. El plazo para votar la moción de censura se abre mañana y termina el 7 de mayo, y fijar la fecha es competencia de la presidenta de la Asamblea, la popular Paloma Adrados, que puede apurar el calendario hasta el último momento. La celeridad que reclama Rajoy no quiere decir que la solución vaya a ser «inminente», explicó ayer el coordinador general del partido, Fernando Martínez-Maillo.

En el Gobierno y el PP quieren aguardar a que la Universidad Rey Juan Carlos y la Fiscalía concluyan las investigaciones que han abierto sobre el curso de postgrado de la presidenta madrileña para esclarecer de una vez por todas el caso y despejar las dudas. El centro docente señaló que es probable que sus pesquisas concluyan antes de que acabe este mes. Fuentes jurídicas señalaron también que el trabajo de la Fiscalía no puede alargarse mucho más.

«No hay tomada ninguna decisión», apuntó el número tres de los populares, pero insistió en que el primer objetivo de su partido es no perder el Gobierno madrileño y, por tanto, evitar la moción de censura. Recordó, además, que «nadie», ni Cifuentes ni otros dirigentes, está «por encima de las siglas del partido». La decisión, por tanto, que se adopte será la que más convenga a PP aunque sea a costa de sacrificios personales. Puntualizó asimismo que la dimisión es una decisión «personal», en la que pueden influir tanto Rajoy como el partido, pero no puede ser fruto de una imposición ajena.

Fuentes de la Moncloa señalaron también que no está previsto un encuentro inmediato de Rajoy con la presidenta madrileña. «Lo que no significa que no se pueda producir», apostilló Maillo con cautela. El presidente del Gobierno tomará cartas en el asunto solo cuando la situación sea insostenible para el PP.

Más apoyo

La presidente madrileña -más animada porque aprecia que tiene «mayores apoyos» en el PP, según dijo el portavoz popular en la Asamblea regional, Carlos Ossorio- insistió ayer en que su salida del Gobierno de la Comunidad de Madrid es una decisión que corresponde al presidente del Gobierno. «Haremos lo que nos diga Rajoy, para bien y para mal», ratificó el portavoz popular.

Sus partidarios dentro del PP recurren a las diferencias que hay entre esta crisis y la que se abrió con las imputaciones por corrupción del ya expresidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez, que se resistió pero dimitió. Cifuentes, subrayan, «ni está acusada ni está imputada». La presidenta, que excusó su asistencia al almuerzo que ofrecieron los Reyes al príncipe heredero de Arabia Saudí y en el que iba a coincidir con Rajoy, no dio la sensación de que vaya a arrojar la toalla. Se fajó ayer con la oposición en la Asamblea de Madrid y ante la petición del portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado, para que «dimita hoy mejor que mañana», replicó que no ha cometido «ninguna irregularidad» y acusó al partido naranja de querer «derribar» el Gobierno del PP para entregárselo «a la izquierda».

Ciudadanos, entretanto, ha intensificado su ofensiva para doblar el brazo a la presidenta autonómica amparado en una encuesta interna, que señala que casi siete de cada diez madrileños opina que Cifuentes debe dimitir y el 68% considera que obtener un máster de forma fraudulenta es «grave».

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