Rajoy convoca al resto de partidos a una reflexión conjunta tras el 1 de octubre

Mariano Rajoy comparece ayer en el Palacio de la Moncloa tras el intento de referéndum en Cataluña. :: óscar del pozo
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Mariano Rajoy comparece ayer en el Palacio de la Moncloa tras el intento de referéndum en Cataluña. :: óscar del pozo

El presidente da por sentado que lo de ayer no fue un referéndum, cree haber cumplido con su obligación y anuncia que acudirá al Congreso

NURIA VEGA MADRID.

El 1 de octubre no ha abierto la puerta de una negociación bilateral entre el Gobierno y la Generalitat para resolver el conflicto con Cataluña. Mariano Rajoy definió ayer el marco en el que debe producirse el diálogo tras la culminación del desafío independentista y en ningún caso apuntó a la posibilidad de sentarse a hablar con quienes han promovido el referéndum. El jefe del Ejecutivo instó, en cambio, a los partidos con representación en el Congreso de los Diputados a iniciar un proceso de reflexión conjunto para buscar una salida a una crisis que se ha revelado sin precedentes.

La intervención de Rajoy se produjo pasadas las ocho de la tarde en el Palacio de la Moncloa. Una declaración institucional en la que apostó por el restablecimiento inmediato «de la normalidad institucional». «No voy a cerrar ninguna puerta -ofreció-. Nunca lo he hecho, no es mi manera de hacer política, siempre he ofrecido diálogo honesto y sincero, pero dentro de la ley». Por un momento la invitación pareció tener como destinatarias a las fuerzas secesionistas. Sin embargo, ante la posibilidad de haber dado a entender que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras podrían seguir siendo interlocutores válidos para el 2 de octubre, fuentes oficiales aclararon de inmediato que la propuesta de Rajoy pasa ahora mismo por abordar el conflicto en el Congreso.

Siendo así, el presidente registrará hoy en la Cámara baja una solicitud de comparecencia en un pleno monográfico. Su intención, avanzó, es gestionar el día después de la consulta independentista desde la «firmeza y la serenidad», pero también desde la unidad. «Eso pretendo yo al menos», añadió consciente de que la que la frágil confluencia de los últimos meses con PSOE y Ciudadanos podría tener los días contados cuando llegue la hora de la política.

El jefe del Ejecutivo agradece la labor de Policía y Guardia Civil sin mencionar a los Mossos

Las diferencias con los socialistas se hicieron patentes ya ayer por la mañana, cuando el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, señaló a Rajoy y Puigdemont como responsables del fracaso y exigió el «cese inmediato de todo intento de impedir por la fuerza el simulacro de votación». Para entonces las imágenes de las cargas policiales en los centros habilitados por la Generalitat para el referéndum se difundían en los medios de comunicación y las redes sociales.

El Gobierno se vio obligado a redoblar sus esfuerzos en defensa de la intervención de los cuerpos de seguridad del Estado y durante toda la jornada procuró que el debate sobre la responsabilidad de la tensión en las calles no se desviara hacia el Ejecutivo. «No sé cómo haría las cosas el señor Iceta, pero sé que en España la legalidad debe respetarse; las órdenes judiciales, cumplirse; y los cálculos electorales en jornadas como hoy, olvidarse», reprochó a mediodía la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en una rueda de prensa en la Moncloa.

Horas después, y tras haber conversado tanto con Pedro Sánchez como con Albert Rivera, Rajoy incidió en el mismo mensaje: «Quiero dejar meridianamente claro que los únicos responsables de estos hechos que han tenido lugar hoy son única y exclusivamente quienes han promovido la violación de la legalidad y la ruptura de la convivencia, no busquen más culpables». Es más, el presidente agradeció a la Policía y la Guardia Civil su labor. Ni una mención a los Mossos d'Esquadra. Tampoco al resultado de los enfrentamientos.

El presidente, que el 7 de septiembre garantizó que haría «todo lo necesario y sin renunciar a nada» para frenar la consulta, concluyó que en este tiempo ha actuado como procedía y que como máximo dirigente del Gobierno de España ha cumplido con su «obligación». Dio así por sentado que lo de ayer no fue un referéndum y ensalzó los recursos de Estado para defenderse de «un ataque tan serio», cuando aún está por ver la evolución del choque entre el Ejecutivo y la Generalitat. «Esperamos que no se empecinen en el error y renuncien a dar nuevos pasos en un camino que como ha quedado de manifiesto no conduce a ninguna parte», advirtió.

Pero pese a este balance en clave de éxito, la legislatura, que en los últimos días había entrado en tiempo muerto, pareció más estancada que nunca. A duras penas había logrado el Gobierno tejer en el Congreso una mayoría, labrada en el centro-derecha del hemiciclo, que le permitía salvar los Presupuestos y, por extensión, el segundo mandato de Mariano Rajoy. La variable de la crisis catalana ha dejado, sin embargo, en suspenso la capacidad negociadora del Ejecutivo. Los nacionalistas vascos no quieren, en este momento, ni plantearse dialogar sobre las Cuentas de 2018. «Hablar hoy de Presupuestos, ante la extrema gravedad de la situación que vivimos, es irresponsable y frívolo», advirtió ayer Itxaso Atutxa, presidenta del PNV en Vizcaya.

Fuentes gubernamentales, sin embargo, descartan que se vaya a producir un adelanto electoral inmediato. «Ahora mismo, con Cataluña así, sería hasta irresponsable», sostienen. Pero todo dependerá de las posiciones que adopten el resto de formaciones políticas y de si acaba confirmándose el bloqueo en la Cámara baja, donde el PP cuenta con una exigua mayoría.

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