Rajoy achaca los ataques al turismo a lo «mínimo de cerebro» de la CUP

A. A. MADRID.

«Son gente de extrema izquierda con programas electorales de hace siglos», «un partido de extremistas absolutamente contrario al sentido común, a la democracia y a la libertad», con los ataques a autobuses de turistas muestran una «estulticia insuperable» o se caracterizan por «su pequeñez mental, su cortedad de miras y lo mínimo de su cerebro»». Éstas fueron algunas de las formas con las que el presidente del Gobierno se refirió ayer a la CUP y a sus juventudes de Arran, que han iniciado una campaña de acciones contra el turismo, actividad que, como recordó Mariano Rajoy desde Pontevedra, genera más del 10% del Producto Interior Bruto de España. Precisamente, este miércoles la filial de la CUP reivindicó otra acción en el puerto de Palma de Mallorca, donde varios de sus miembros encendieron bengalas junto a barcos atracados.

El jefe del Ejecutivo no sólo criticó a la CUP, sino también a quienes pactan con este partido, en referencia a Junts pel Sí. Aunque la Generalitat ha condenado la campaña de los anticapitalistas, Rajoy les recrimina que vayan con ellos de la mano en el proceso soberanista. Según el presidente, «siempre que uno se acuesta con gente así acaba teniendo problemas». Y destacó que uno muy importante lo tuvo ya Artur Mas, quien se vio obligado a renunciar a la investidura ante el rechazo de la formación izquierdista a apoyarlo. «Lo peor no es que exista la CUP, que siempre puede haber un número de personas extremistas en una sociedad», sino que esta formación «haya condicionado el nombre del presidente de la Generalitat», resumió. Pese a compartir el objetivo de la independencia, el radicalismo de los anticapitalistas ha abierto una brecha entre el bloque secesionista. Uno de los mensajes más repetidos a lo largo de los últimos años ha sido que a la república catalana se llegaría por medios pacíficos, algo que pone en cuestión la presión que la CUP quiere meter a la calle.

El hecho más grave hasta el momento ha sido parar y pinchar las ruedas de un autobús de turistas. El diputado de Esquerra, Gabriel Rufían, aseguró ayer que ningún militante de su participará jamás en acciones de este tipo.

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