Puigdemont y Urkullu mantienen su discrepancia sobre la vía unilateral

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, y el lehendakari Iñigo Urkullu mantuvieron ayer un encuentro privado en el Palau de la Generalitat en el que reivindicaron el «derecho» de Cataluña y Euskadi a consultar a sus ciudadanos y defendieron un proceso dialogado para reformular el Estado español. Eso sí, evitaron las comparecencias posteriores ante los medios, habituales en este tipo de reuniones, para no evidenciar las enormes diferencias que existen entre uno y otro respecto al proceso catalán. Ambos están favor del derecho a decidir, pero les separa la vía unilateral por la que ha apostado el secesionismo catalán.

En la nota de prensa facilitada por el Gobierno catalán, Puigdemont y Urkullu subrayaron que la «legalidad no es inmutable, sino que debe servir para resolver problemas políticos y sociales». Coincidieron en que si la legalidad se convierte en un «corsé que ahoga las aspiraciones democráticas, no sirve para solucionar los problemas» territoriales». El diagnóstico de la situación es coincidente en Barcelona y en Vitoria, lo que cambia es la receta.

El presidente del Gobierno vasco siempre ha mostrado su respeto por el proceso catalán, pero ha marcado distancias desde el primer día. Inició su segundo mandato advirtiendo de que la «independencia es imposible».

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