Puigdemont sondea el grado de compromiso de sus consejeros con la consulta

Puigdemont charla ayer en el pleno del Parlament con Junqueras y Romeva. :: EFE

El presidente de la Generalitat prepara una crisis de gobierno que podría ser hoy mismo para cohesionar su equipo

CRISTIAN REINO

barcelona. El presidente de la Generalitat habló ayer uno por uno con los consejeros de su Gobierno para conocer su grado de compromiso con el referéndum y en función de sus respuestas decidirá si continuan en su equipo. Los recibió en su despacho del Parlamento catalán, y las continuas entradas y salidas de las dependencias presidenciales incrementaron las especulaciones sobre una crisis de gobierno inminente y que podría consumarse incluso hoy mismo (Puigdemont canceló toda su agenda para este viernes) para configurar un Ejecutivo más cohesionado y que borre la imagen de extrema división que tiene el actual.

Mientras los colaboradores de Puigdemont comunicaban a su presidente su nivel de implicación con el proceso y con el referéndum del 1 de octubre, aunque tengan que ir a la cárcel y pierdan su patrimonio personal, las entidades de la sociedad civil presionaban al presidente catalán para que haga limpieza en su equipo y se quede solo con aquellos que estén dispuestos a llegar hasta el final. Pedían una purga en toda regla para quedarse con los convencidos al cien por cien.

Puigdemont afirmó el miércoles que «ahora mismo» no veía necesarios los cambios en su Gobierno, pero no descartó los relevos para llegar al final de una legislatura cuya duración es una incógnita dado que el lunes pasado concluyeron los 18 meses inicialmente previstos para culminar el proceso. Fuentes independentistas interpretaron ese «ahora mismo» como un plazo máximo de 24 horas y que a partir de ahí todo era posible.

La salida de Jordi Baiget de la Consejería de Empresa por mostrar dudas respecto al referéndum y expresar su temor a perder su patrimonio desató la semana pasada toda una tormenta en el soberanismo y dejó al descubierto un Gobierno dividido, en el que los de un partido no se fían de los del otro. Los de Esquerra acusan a los del PDeCAT de no ser independentistas convencidos y estos replican con que de momento van ganando por una goleada de 4-0. Cuatro son los dirigentes de su partido que han sido ya condenados (Mas, Homs, Ortega y Rigau) por el proceso soberanista, en concreto por la consulta del 9-N, mientras que en Esquerra nadie ha asumido responsabilidades que puedan ser punibles.

En un clima de enfrentamiento entre unos y otros y de dudas, como las que verbalizó el destituido Baiget y que secundó ayer el diputado convergente en Madrid Ferran Bel, Puigdemont trata de cerrar filas. La tensión era ayer máxima en la Cámara catalana, después de que un día antes el presidente de la Generalitat anunciara que tiene intención de reorganizar su gabinete y concentrar en un consejero todas las competencias del referéndum, una responsabilidad para la que se perfila Oriol Junqueras.

Esquerra pide ceses

El vicepresidente de la Generalitat habría pedido a cambio la cabeza de algunos consejeros, como Jordi Jané (Interior), Josep Rull (Territorio), Meritxell Ruiz (Educación) y la reubicación de Neus Munté (Presidencia y portavoz), así como que algunas de las órdenes trascendentales, como la compra de urnas, sean asumidas de manera colegiada. Todo un órdago por parte de Esquerra que Puigdemont, a quien se acusa de ir por libre y de estar enfrentado a su partido, tiene que consensuar con los suyos, de ahí que les citara uno a uno.

Tras reunirse con Puigdemont, algunos empezaron a tomar posiciones. Santiago Vila, etiquetado entre los blandos, afirmó que todo el Ejecutivo está determinado a celebrar el referéndum de forma colegiada, pero advirtió a sus socios de la CUP que nadie espere actos «revolucionarios». «Tenemos muy claro por qué estamos aquí y cuáles son las consecuencias», aportó la titular de Agricultura, Meritxell Serret.

Más

Fotos

Vídeos