Puigdemont se refugia en Bruselas para sondear las posibilidades de pedir asilo

Puigdemont, el sábado en Girona tras comer en un restaurante. :: Rafael Marchante / reuters/
Puigdemont, el sábado en Girona tras comer en un restaurante. :: Rafael Marchante / reuters

El expresidente ejecuta un plan diseñado hace meses y contrata un abogado defensor de miembros de ETA

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. De buena mañana, Carles Puigdemont y cinco de sus exconsejeros pusieron rumbo por carretera a Marsella. Desde la ciudad francesa volaron a Bruselas. El domingo, el secretario de Estado belga de Migración había ofrecido asilo en su país al expresidente de la Generalitat. Para muchos, blanco y en botella, se había fugado en busca de asilo. Una conclusión increíble que con el paso de las horas se hizo creíble, sobre todo cuando se supo que había contratado los servicios del abogado Paul Beckaert, defensor de miembros de ETA y que logró evitar la extradición de algunos de ellos; por ejemplo, Natividad Jauregui el año pasado.

Puigdemont quería despistar y a primera hora de la mañana publicó en su cuenta de Instagram una fotografía con un escueto «bon día», en la que se veía parte de la fachada del Palau de la Generalitat y el cielo de Barcelona. Una forma de sugerir que estaba en su despacho. El engaño duró el medio minuto que se tardó en comprobar que no estaba. ¿Dónde estaba? La pregunta iba de boca en boca sin respuesta hasta que poco después de que el fiscal general anunciara a las 12:30 que presentaba una querella por rebelión y sedición contra el expresidente catalán saltó la información de que estaba en Bruselas.

El presidente de la Generalitat durante un año y diez meses fue visto en público por última vez el domingo por la tarde en el estadio Montilivi de Girona, donde su equipo derrotó al Real Madrid. Antes, se había paseado por las calles con su esposa, Marcela Topor. Estuvo de vinos y de charla con los vecinos. Pero en su cabeza bullía la idea de la huida. Cual Josep Dencás, el consejero de Gobernación de Lluís Companys, que una vez fracasada la asonada independentista de octubre de 1934, de la que fue uno de sus más fervientes impulsores, huyó a las primeras de cambio por un pasadizo que salía del cuarto de baño de la Consejería y comunicaba con las alcantarillas. Apareció en la Barceloneta y se fugó a Francia.

La policía conocía el viaje, pero no lo evitó porque Puigdemont no tiene prohibida la salida del país

Reino Unido y Holanda

La de Puigdemont ha sido menos rocambolesca, y la tenía pensada desde hace meses, según los datos que manejan las fuerzas de seguridad del Estado, que por una incidencia de su círculo cercano conocían desde hace unas semanas sus planes. Cada vez que se le preguntaba, decía que no tenía miedo a ser detenido. El expresidente, sin embargo, ya pensaba en irse al Reino Unido y Holanda, incluso entró en contacto con personas en Israel. Las fuerzas de seguridad dicen que también sabían que había decidido marcharse este lunes, pero no pudieron hacer nada porque «no tenía restringidos sus movimientos» por orden judicial o denuncia policial.

No eran los únicos que estaban al tanto. Eran pocos los informados, pero es posible que entre ellos estuviera el 'estado mayor' del 'procès', ese grupo que personas sin cargo en el Gobierno que desde la sombra asesoraba a Puigdemont. Al no poder reunirse, como acostumbraban, en el Palau de la Generalitat tras las destituciones del viernes, se citaron el sábado en una casa rural de Vilaür, en el Alt Empordà, según recoge 'La Vanguardia'. Al parecer, el expresidente se dio una vuelta por allí a última hora.

Una vez en Bruselas, nadie dio con su paradero. Está en lugar «seguro», dijeron en su partido, en el que a duras penas trataban de pasar el sofoco y restar importancia a la fuga. Ha ido a asesorarse con abogados de ese país, arguyeron algunos, que incluso equipararon la situación con el exilio de Josep Tarradellas. El cantante Lluís Llach escribió en Twitter: «El MHP (Muy Honorable Presidente) de la República exiliado es una denuncia contra Ñ (España) delante de los estamentos europeos».

Lo que pasa por la cabeza de Puigdemont se conocerá hoy, en la comparecencia en algún lugar de Bruselas. El Gobierno tiene claro que no tiene posibilidad de obtener el asilo político. No expresaba un deseo, reproducía lo que dijo ayer el comisario general belga para los refugiados, Dirk van den Bulcke, el que debe decidir sobre el caso si se formaliza la petición de asilo.

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