Puigdemont patalea contra el control del Gobierno y reclama el dinero de la «guerra sucia»

El presidente catalán caldea el ambiente en su Twitter, pero evita llamar a la desobediencia a favor del referéndum a los interventores del Govern

PAULA DE LAS HERAS

Madrid. El último movimiento del Gobierno para tratar de disuadir a la Generalitat de que celebre un referéndum ilegal sobre la independencia el próximo 1 de octubre desató ayer una pataleta del presidente autonómico, Carles Puigdemont. Es poco lo que el Ejecutivo catalán puede hacer para impedir el control semanal de las cuentas públicas de Cataluña por parte del Ministerio de Hacienda, porque accedió a ser supervisado en el mismo momento en el que, con todos los mercados cerrados a cal y canto, acudió a Cristóbal Montoro para acceder a ese crédito a condiciones ventajosas que es el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Así que optó por el desahogo en su cuenta de Twitter.

En una serie de seis mensajes, Puigdemont replicó que si por haber sido declarado inconstitucional la Generalitat no puede gastar dinero en el referéndum, el Gobierno de Mariano Rajoy debería devolver a los catalanes esa parte de su dinero que se ha dedicado a actividades, a su juicio, espurias, o incluso debería abonarle los intereses del FLA que ahora amenaza con retener. El caso es que esos intereses, que empezaron siendo del 5,18% en 2012, fueron disminuyendo progresivamente y Hacienda incluso los dejó en un 0% a finales de 2014.

El presidente de la Generalitat adjuntó en su primer tuit una foto de prensa con una frase pronunciada el viernes por el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, tras la reunión del Consejo de Ministros: «Ni un euro público de los catalanes sufragará la consulta ilegal. Es una medida preventiva», dijo. «Los euros públicos de los catalanes que han servido para sufragar la guerra sucia y han pagado informes falsos, ¿nos los puede devolver, ministro?», respondió en alusión a la llamada 'operación Cataluña', supuestamente orquestada por el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y ejecutada por policías al margen de las estructuras formales del cuerpo.

A partir de ahí, fue encadenando preguntas. «¿Los euros de los catalanes que han servido para rescatar las autopistas radiales de Madrid, ¿nos los puede devolver, ministro?, añadió. «Los euros de los catalanes que han servido para rescatar a la banca (60.000 millones) y han volado, ¿nos los puede devolver?»; ¿los euros de los catalanes que han servido para indemnizar Castor, ¿nos los puede devolver?», y finalmente, «los intereses que hemos pagado para que nos presten nuestro propio dinero, que recaudan generosamente, ¿nos los puede devolver, ministro?».

Puigdemont caldeó así el ambiente, pero ni dijo que desoirá la nueva orden gubernamental ni llamó a la rebelión a los interventores que ya el próximo viernes 28 de julio, y una vez a la semana, deben certificar desde Cataluña que no se han iniciado o tramitado modificaciones presupuestarias ni expedientes de pagos o gastos que puedan estar destinados a actividades vinculadas con la convocatoria del referéndum. Si no cumplieran, los funcionarios tendrían que asumir su responsabilidad ante los tribunales y ni el presidente catalán ni nadie podría hacerlo por ellos.

También el nuevo consejero de Presidencia, Jordi Turull, se limitó a tildar de «absurdo», en Rac 1, el control del Gobierno .

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