Puigdemont inicia la campaña ante el juez

Puigdemont, durante su intervención por videoconferencia en un acto de Junts per Catalunya. :: p. b. / afp/
Puigdemont, durante su intervención por videoconferencia en un acto de Junts per Catalunya. :: p. b. / afp

El expresidente y sus exconsejeros volverán a alegar hoy ante el tribunal que son víctimas de un «juicio político»

ADOLFO LORENTE

bruselas. Carles Puigdemont llegó por sorpresa a Bruselas el 30 de octubre procedente de un vuelo de Marsella y nadie sabe cuándo se irá e incluso si llegará a irse de Bélgica algún día. Quizá las encuestas le obliguen a dar un golpe de efecto en plena campaña y decida volver a Cataluña para forzar su detención. Por lo visto hasta la fecha, no tiene mucha pinta. Pero su futuro no depende de él, sino de la justicia belga, a la que tendrá que enfrentarse de nuevo mañana junto a los exconsellers huidos, Antoni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret, para afrontar el proceso de extradición impulsado por España. La decisión, sin embargo, no se espera «hasta dentro de ocho o diez días», según confirman fuentes judiciales. Es decir, que llegará a una semana del 21-D.

Y es que el 'timing' jurídico-político es digno del mejor guionista. Mañana, a sólo unas horas del pistoletazo oficial de la campaña a las 00.01 horas del martes, se celebrará el 'superlunes' del procés con la atención puesta de forma simultánea en Madrid y Bruselas; en el Tribunal Supremo español y en la Cámara del Consejo belga (juzgado de instrucción).

Mientras los exconsejeros en prisión preventiva escucharán si el juez decide dejarles en libertad, Puigdemont reiterará ante el juez que rechaza su extradición a España porque «no tendrá un juicio justo e imparcial, sino que será víctima de ajuste de cuentas político vulnerándose sus derechos fundamentales», según sus abogados. No hay que olvidar que Puigdemont decidió contratar al histórico abogado de ETA en Bélgica, Paul Bekaert, que ha conseguido evitar varias extradiciones. Llegaron a Bruselas el 30 de octubre. El 5 de noviembre se entregaron a la Policía y fueron puesto a disposición judicial, quedando finalmente en libertad vigilada y condicional. No fue hasta el pasado día 17 cuando comparecieron, por fin, ante la Cámara del Consejo.

La vista, que apenas duró una hora, sirvió para que la Fiscalía diera su plácet a la extradición reconociendo cuatro de los cinco delitos recogidos en la euroorden: rebelión, sedición, malversación y desobediencia. Quedó fuera la prevaricación. Como la vía de la extradición exprés fue denegada al no aceptarse la figura de la «corrupción», se inició el procedimiento basado en la «doble incriminación», es decir, que los delitos solicitados por la justicia de un Estado miembro deben estar tipificados en el Código Penal del país remitente.

Todavía caben dos recursos

Conocida la opinión de la Fiscalía, el magistrado decidió aplazar la vista hasta el 4 de diciembre para dar tiempo a las partes a presentar sus escritos de conclusiones. La sesión comenzará a las 9 de la mañana y es «posible que dure todo el día», según fuentes judiciales. La vista es a puerta cerrada y los imputados, al igual que el día 17, llegarán en furgón policial con lunas tintadas. Es decir, que Puigdemont volverá a evitar su imagen declarando ante un juez a sólo unas horas del arranque de la campaña.

No hay que olvidar que España no está representada en este procedimiento, así que es la Fiscalía belga la que defiende sus intereses ya que la euroorden se creó bajo el principio de confianza mutua entre Estados. No obstante, no tiene por qué seguir a pies juntillas los dictados marcados por la justicia española. «Somos independientes para decidir», insisten fuentes de la institución.

El escenario más lógico es que haya una decisión a mediados de la próxima semana. Sin embargo, la sentencia es recurrible ante la 'Chambre des mises en accusation' (Tribunal de Apelación), que tiene quince días para decidir. El recurso, ya sea de una parte de otra, hay que presentarlo en el plazo de 24 horas. Pero aquí no acaba la cosa. Ante lo que falle Apelación cabe recurso ante la Corte de Casación, que tendrá otros quince días para decidir. Si se acepta, se reenvía el caso a Apelación para su análisis. Y si se rechaza, se ejecuta el fallo. En el hipotético caso de que sea favorable a la extradición, la Policía trasladará a Puigdemont y los exconsellers a España en el plazo máximo de diez días.

Se trata de un auténtico carrusel judicial que nadie sabe ni cuándo ni cómo acabará. En teoría, el plazo máximo para resolver las euroórdenes es de sesenta días, ampliables a noventa en casos extraordinarios, pero en casos tan sensibles como éste, es posible que todo se dilate mucho más y hasta febrero no se sepa nada definitivo.

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