Puigdemont se declara dispuesto a negociar un concierto económico catalán

Puigdemont, en un acto con alcaldes catalanes, el 7 de noviembre en Bruselas. :: Stephanie Lecocq / EFE/
Puigdemont, en un acto con alcaldes catalanes, el 7 de noviembre en Bruselas. :: Stephanie Lecocq / EFE

El Gobierno central considera que los independentistas improvisan tras «darse de bruces con la realidad»

CRISTIAN REINO

barcelona. El candidato de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, lleva semanas avisando de que el pleito catalán puede tener soluciones al margen de la independencia. «Estoy dispuesto a aceptar la realidad de otra relación con España», afirmó hace diez días en el diario belga 'Le Soir'. El expresidente fue ayer un paso más allá y señaló en una radio alemana que estudiaría una propuesta para dotar de un Cocierto económico a Cataluña, como el que Artur Mas reivindicó en 2012 y cuyo portazo por parte de Mariano Rajoy provocó la convocatoria de elecciones y el inicio del proceso secesionista hace un lustro. «Si el Gobierno español hace esta proposición, garantizo que la escucharemos, pero no hay nada sobre la mesa», aseguró el expresident desde Bélgica. El proceso catalán regresaría, de esta forma, cinco años atrás, cuando Rajoy negó un concierto similar al del País Vasco y Navarra, desde el argumento de que la crisis económica no le dejaba margen.

El proceso secesionista catalán tiene un componente identitario, pero también pilota un sentimiento amplio de agravio económico, simbolizado en el 'España nos roba' o el déficit fiscal. Para apaciguar esta última reclamación, el Gobierno se llegó a mostrar en el pasado dispuesto a negociar una mejora en la financiación. Pero de ahí abrirse a negociar un Concierto para Cataluña hay un abismo, más aún cuando la mayoría de las comunidades han aceptado a regañadientes la revisión del Cupo vasco.

Diálogo con Madrid

Hasta hace un mes, las fuerzas secesionistas no contemplaban otra vía que la unilateral y cuando planteaban un posible diálogo con Madrid lo reducían al referéndum y a la implementación de la independencia. Pero desde la premisa de que dijera lo que dijera el Gobierno, ellos tirarían millas, como así ocurrió.

A partir de la proclamación de la república y la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la situación ha cambiado y ahora los soberanistas se abren a negociar, descartando la senda unilateral. La cuestión es saber qué pretenden negociar las fuerzas secesionistas, a quienes sus bases piden que tras los comicios pongan en marcha la ley de transitoriedad y el proceso constituyente, y por otro lado qué está dispuesto a ofrecer para rebajar la tensión el Ejecutivo central, que deja para el año que viene la reforma del sistema de financiación.

Desde el Ejecutivo central el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, afirmó ayer que ve un cierto «desconcierto» e «improvisación» en las fuerzas independentistas después de que hayan dicho que renunciarán a la vía «unilateral» si ganan las elecciones. Se han dado «de bruces» con la realidad después de haber prometido durante meses la «arcadia feliz», dijo el ministro.

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