Puigdemont busca ahora una doble investidura en Bruselas y Barcelona

Turull, Forcadell y Rovira conversan durante la sesión constitutiva del Parlament. :: Alberto Estévez / efe/
Turull, Forcadell y Rovira conversan durante la sesión constitutiva del Parlament. :: Alberto Estévez / efe

Esquerra se resiste a las presiones y niega el acuerdo inminente de las fuerzas independentistas anunciado por Junts per Catalunya

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Carles Puigdemont quiere plenos poderes. El expresidente de la Generalitat se resiste a quedar relegado como un presidente florero en Bélgica, como le plantea Esquerra, y propone una inédita y doble investidura, en Bruselas y en Barcelona.

Según el documento que la CUP distribuyó ayer a su militancia de la propuesta que le hizo llegar Junts per Catalunya en los contactos en capital belga, no desmentido por esta formación, Puigdemont será investido presidente del Consell de la República en Bruselas el próximo 18 de febrero a través de la asamblea de cargos electos, integrada por diputados secesionistas. Una elección simbólica, pero que el expresidente quiere llenar de contenido asumiendo el gobierno real, la política exterior y la internacionalización de la República. Con posterioridad, del 20 al 22 de febrero, se llevaría a cabo una investidura a distancia del candidato de Junts per Catalunya en la Cámara catalana.

Para que sea posible, el Parlamento autonómico deberá modificar la ley de la Presidencia de la Generalitat, un trámite que podría realizarse la semana que viene y que volvería a situar al hemiciclo catalán en un esperpento similar al del 6 y 7 de septiembre, cuando los secesionistas aprobaron las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica violentando los derechos de los diputados de la oposición. «Se trata de poner al Estado contra las cuerdas», aseguró ayer la portavoz nacionalista, Elsa Artadi. La reforma se haría por la vía exprés y en lectura única y buscaría poder celebrar un pleno de investidura «en caso de ausencia o impedimento» del candidato propuesto.

Los planes del expresidente pasan también por que si no es posible investirle en la Cámara catalana, debería activarse un plan B con un candidato alternativo. En Junts per Catalunya no habían aceptado hasta la fecha esta posibilidad, pero ya está más o menos asumida por todas las partes. También por la CUP, que hasta ahora se mantenía firme en la defensa del exalcalde de Gerona como único candidato. Los anticapitalistas admitieron que «esto no va de personas» y dieron el visto bueno a elegir a otro aspirante alternativo.

Junts per Catalunya dio este miércoles por hecho el acuerdo entre las tres fuerzas independentistas e incluso se atrevió a afirmar que entre ayer y hoy se haría una presentación conjunta del pacto. Esquerra en cambio rebajó las expectativas y enfrió que el acuerdo sea inminente.

En parte, porque los republicanos consideran entre «muy complicado e imposible» poder reformar la ley catalana de la Presidencia de la Generalitat sin que sea suspendida por el Tribunal Constitucional. Y Esquerra, aunque se abre a explorar todas las vías para desencallar la investidura, tiene claro que no avalará ninguna fórmula que suponga desobedecer al Constitucional e implique nuevas querellas. Los republicanos, además, negaron las fechas incluidas en el documento filtrado por los anticapitalistas. Y una vez más, Esquerra criticó a sus socios por tener que enterarse de los avatares de la negociación a través de la prensa. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, está citada a declarar ante el juez por el referéndum del 1-O el 19 de febrero y el hecho de abordar la investidura simbólica un día antes genera dudas en las filas republicanas.

Esta no es la primera vez que Esquerra vierte agua al vino en las negociaciones de la investidura. Lo hizo el pasado 9 de enero, cuando los neoconvergentes anunciaron un pacto para investir a Puigdemont, que los republicanos negaron después. Fue aún más sonoro el portazo del 30 de enero, cuando los nacionalistas celebraban ya la elección de su candidato y poco después Roger Torrent decidió aplazar el pleno de investidura.

Plan alternativo

La hoja de ruta de Carles Puigdemont, no obstante, aún puede sufrir variaciones, porque la catarata de propuestas no se detiene, lo que está molestando a sus socios, y de hecho desde las propias filas de Junts per Catalunya niegan aquello que luego reflejan los documentos internos, como le pasó ayer a Artadi, que rechazó la presidencia simbólica de Puigdemont a través de la asamblea de cargos electos.

El documento que manejaban los negociadores independentistas contempla además una tercera iniciativa, que sería la aprobación de una propuesta de resolución en la Cámara catalana para hacer un reconocimiento al Gobierno «legítimo» e invocar el referéndum del 1 de octubre y la posterior declaración de independencia del 27 de octubre.

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