Puigdemont avisa de que prohibir la consulta sería un golpe de Estado

Raül Romeva y Carles Puigdemont se saludan en presencia del Premio Nobel de la Paz 2015, el tunecino Ahmed Galai. :: t. albir / efe
Raül Romeva y Carles Puigdemont se saludan en presencia del Premio Nobel de la Paz 2015, el tunecino Ahmed Galai. :: t. albir / efe

El presidente catalán asegura que la votación ya es imparable y dice que la hacienda catalana ya está «preparada» para la desconexión

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Por si alguien en el Gobierno central aún albergaba dudas, el presidente de la Generalitat reiteró ayer una idea que los independentistas han hecho su argumentario de precampaña: el referéndum que se convocará mañana es «imparable» y cualquier intento por parte de la Moncloa de impedirlo está «destinado al fracaso».

«Convocaremos, celebraremos el 1-O y aplicaremos el resultado», advirtió el jefe del Ejecutivo catalán al Gobierno central, en las horas previas a firmar el decreto que llamará a los catalanes a las urnas. Antes, pero ese mismo día, la Cámara catalana aprobará en el pleno la ley que debe dar cobertura a la consulta. Será cuestión de horas, pues será rápidamente suspendida por el Tribunal Constitucional.

En el inicio de la semana en que previsiblemente se producirá el tan manido choque de trenes entre las instituciones catalanas y las del resto de España, Carles Puigdemont elevó el tono, presumió de gestión, aseguró que Cataluña está lista para la desconexión y se defendió de las imputaciones -del PP, Ciudadanos y de medios de comunicación- que le acusan de estar perpetrando un golpe de Estado contra la Constitución y la legalidad española. «Con las urnas nunca se dan golpes de Estado», señaló. Lo que puede ser un golpe de Estado y una estafa desde el punto de vista democrático, a su entender, sería prohibir las urnas. El presidente catalán ya conocía cuando lanzó su aviso las palabras de la vicepresidenta sobre la retirada de las urnas, un asunto sobre el que va a pivotar buena parte de la polémica en los próximos días. El Gobierno catalán está convencido de que los Mossos no van obedecer esa orden y el Gobierno central tendrá que ordenárselo a la Policía Nacional y la Guardia Civil.

El jefe del Ejecutivo catalán advierte de que convocará, celebrará y aplicará el resultado del referéndum

Puigdemont hizo caso omiso a las advertencias que llegaron desde Madrid y replicó con que el referéndum se hará con todas las garantías, que será vinculante y que será homologable a los estándares internacionales. Una nueva escalada verbal, con la que el presidente de la Generalitat busca la provocación del adversario. Nada desearía más el mundo independentista que una respuesta desaforada a su órdago secesionista.

Es una apuesta muy arriesgada por parte del Ejecutivo catalán, dispuesto a llegar hasta el final y que insiste en que lo tiene todo preparado para el 1-O, incluidas las urnas, aunque nadie las haya visto. También asegura que lo tiene todo listo para el día después del referéndum y que si la ciudadanía apuesta por la independencia, la administración catalana estará en disposición de activar la desconexión desde el minuto uno. Especialmente en materia tributaria.

El presidente de la Generalitat y el vicepresidente y consejero de Economía, Oriol Junqueras, presentaron ayer a bombo y platillo el proceso de culminación del despliegue territorial y competencial de la Agencia Tributaria de Cataluña, que comenzó hace 18 meses. La Generalitat vendió como un gran logro algo que se hace con normalidad en otras comunidades, gestionar los impuestos que tiene cedidos por el Estado: el de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, y el de sucesiones y donaciones, una tarea que hasta ahora la administración catalana subcontrataba a los registradores de la propiedad.

La amenaza de Montoro

El anuncio le sirvió al Gobierno catalán para sacar pecho y proclamar que está preparado asumir la gestión de todos los impuestos, si así lo deciden los ciudadanos el 1-O. El soberanismo presentó la hacienda catalana como garantía del éxito del proceso, aunque hasta ahora el Gobierno catalán no gestionaba ni siquiera lo que le correspondía competencialmente. El Ministerio de Hacienda aprovechó para lanzar una advertencia y recordar que los impuestos no cedidos deben declararse ante la Hacienda estatal; de otra forma se tendrían por no pagados con lo que podría llegar a ser constitutivo de delito fiscal, del que también las empresas responderían en la vía penal.

Puigdemont pudo mostrarse satisfecho en el terreno internacional, un ámbito en el que hasta la fecha había cosechado más fracasos que alegrías. El presidente de la Generalitat exhibió ayer el apoyo de uno de los premios Nobel de la Paz en 2015, el tunecino Ahmed Galai, que defendió que las urnas son la solución democrática y civilizada a los conflictos.

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