Puigdemont asegura un 1-O con todas las garantías a pesar de las dudas del PDeCAT

CRISTIAN REINO BARCELONA.

A mal tiempo, buena cara. Esa es la consigna oficial en el Gobierno catalán, que ayer insistió en que el referéndum se celebrará con todas las garantías, aunque pasan los días y algunos elementos clave como el censo o las urnas siguen en paradero desconocido.

El Ejecutivo catalán cree que las operaciones efectuadas por la Guardia Civil, en las que se ha incautado de material fundamental para el referéndum, como las notificaciones de los miembros de las mesas o las tarjetas censales, no conseguirá frenar la preparación del 1-O, o al menos eso es lo que trató ayer de transmitir en público, pues Puigdemont lleva días pidiendo confianza a los suyos. «Como siempre, ante cualquier acción represiva, hay una solución democrática», afirmó ayer el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, requerido sobre cómo afecta la operación de la Guardia Civil. «Tenemos un compromiso y se cumplirá, los ciudadanos votarán», expresó. «Votaremos con todas las garantías», aseguró. En la misma línea el consejero de la Presidencia, Jordi Turull, dijo que el «estado de sitio» decretado desde el Gobierno central no conseguirá impedir el 1-O.

En cambio, desde las filas del PDeCAT, las opiniones no son tan optimistas. «El Gobierno se está poniendo muy duro» reconocieron fuentes de la dirección neoconvergente. «En el independentismo algunos lo vemos más complicado y otros en cambio son menos realistas», señalaron. «El día 1 votaremos», mantuvo en privado un diputado de Junts pel Sí, de los independientes. «Iremos a los colegios y, si están cerrados, nos concentraremos frente a los locales hasta que los abran», añadió. Fuentes próximas a Carme Forcadell también reconocen las dificultades que está poniendo el Gobierno central. Pero concluyen: «Rajoy no lo va a tener fácil para parar el referéndum».

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