El PSOE mantiene su plan de reprobar a la vicepresidenta

P. DE LAS HERAS MADRID.

Ni el malestar expresado por diputados y dirigentes socialistas ante lo «inoportuno» del momento ni el mensaje del Rey apelando a los poderes del Estado a «asegurar el orden constitucional» harán a Pedro Sánchez desistir de reprobar en los próximos días a la número dos del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por las cargas policiales del 1 de octubr en particular y la gestión de la crisis catalana en general.

La dirección del grupo parlamentario argumentó ayer que no hay ninguna razón para dar un paso atrás. Alegan que el domingo quedó claro que la persona designada por Mariano Rajoy para dar una respuesta a la mayor crisis de la democracia en el último cuarto de siglo lo ha hecho «de manera muy deficiente», tanto que el relator de la ONU para los Derechos Humanos, recuerdan, ha creído necesario abrir una investigación imparcial» y que su obligación es exigir responsabilidades.

En paralelo, las mismas fuentes oficiales insisteron en que «pese a las enormes discrepancias» con la actuación del Ejecutivo «el PSOE está con el Estado de derecho». De hecho, la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, insistió el martes en que su apoyo tanto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad como a los jueces y fiscales de Cataluña es «absoluto».

Otros interlocutores, sin embargo, admiten que al ser el Gobierno el que tiene que liderar la respuesta del Estado al desafío secesionista, establecer la línea entre uno y otro parece un ejercicio harto complicado.

El caso es que la crisis catalana ha vuelto así a dividir al PSOE. No sólo se vio en esta cuestión sino también en la respuesta al excepcional discurso del Monarca. Desde Ferraz se destacó, sin entusiasmos, la apelación a la concordia. Tanto destacados dirigentes del PSC, como la vasca Idoia Mendia, mostraron su decepción ante la falta de apelación al diálogo y la ausencia de gestos hacia los catalanes no independentistas que han salido estos días a la calle. La presidenta balear, Francina Armengol, acusó directamente al Rey de actuar «más de parte que como moderador». Y, por último, en el otro extremo, la andaluza Susana Díaz o el extremeño Guillermo Fernández Vara lo aplaudieron sin peros.

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