El proceso complica que Barcelona sea sede comunitaria

La ciudad condal pugna con otras 18 ciudades por la Agencia Europea del Medicamento, pero no podrá albergarla si se declara la república

A. A. MADRID.

El proceso independentista pone en peligro que Barcelona se convierta en la nueva sede de la Agencia Europea del Medicamento, un objetivo en el que la capital catalana compite con otras 18 ciudades de la UE. Este organismo tiene su sede actual en Londres, pero al igual que la Autoridad Bancaria Europea deberá hacer la mudanza una vez el 'brexit' se haga realidad y Reino Unido abandone de forma definitiva el club comunitario.

A priori, la ciudad condal es favorita para llevarse el gato al agua junto a Amsterdam y Bratislava. Dos son las ventajas que presenta Barcelona. La primera es la excelente comunicación tanto por vía aérea como ferroviaria. La segunda, el contar ya con una lugar disponible -la antigua sede de Aguas de Barcelona- con lo que el traslado podría llevarse a cabo de inmediato.

Pero la política pesa en contra de las aspiraciones de la capital catalana. De llegar hasta el final el proceso secesionista, la nueva república quedaría excluida de forma automática de la Unión Europea, una posibilidad que el independentismo niega pero que queda perfectamente aclarado en la legislación comunitaria. La UE se vería de esta forma obligada a proceder a un segundo y costoso traslado, un contratiempo que nadie desea en Bruselas.

La Agencia Europea del Medicamento cuenta con unos 900 empleados, que se trasladarán con sus familias a la ciudad que resulte elegida. Además, la sede recibe la visita de 39.000 expertos al año. En un hecho inusual en los últimos meses, Gobierno central, Generalitat y Ayuntamiento han unido esfuerzos para que Barcelona sea la ciudad elegida.

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