Prisiones separa a los 'Jordis' y los aloja en los módulos menos conflictivos de Soto

El líder de ANC ya ha pedido el cambio de pabellón después de que otro recluso le gritara «viva España»

MELCHOR SÁIZ-PARDO

La llegada de los líderes del ANC y de Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, a la cárcel de Soto del Real ha provocado casi más expectación entre los 1.300 internos del centro que los recientes ingresos de otros rostros famosos como Jordi Pujol Ferrusola, Ignacio González, Sandro Rosell, Gerardo Díaz Ferrán o Ángel María Villar, o en su época Luis Bárcenas, el fallecido Miguel Blesa o Mario Conde.

La crisis catalana, afirman fuentes del centro, también se sigue con interés en esta cárcel a cuarenta kilómetros de Madrid y de 78.000 metros cuadrados, por lo que la dirección de la prisión estudió incluso la posibilidad de que los dos únicos presos por sedición en España fueran sometidos, por su seguridad, a un régimen de cierto aislamiento para evitar roces con otros internos o alojarlos en el módulo de respeto (una suerte de laboratorio penitenciario con los recursos más colaboradores) o en el de la enfermería.

Pero al final Instituciones Penitenciarias rechazó el martes someter a «medidas excepcionales» a los dos líderes independentistas, aunque sí acordó su ingreso en los dos módulos menos conflictivos de los catorce que tiene la cárcel, el 1 y el 4. El módulo 1 de Soto es especialmente tranquilo, ya que suele estar ocupado por reclusos primarios (sin entradas anteriores en la cárcel) y mayores de 45 años. El 4 tiene una mayoría de presos reincidentes en segundo grado, pero habitualmente con buen comportamiento y que están a las puertas de conseguir la semilibertad con el tercer grado. Aun así, los primeros roces han aparecido. Sánchez ya ha pedido el cambio de módulo tras ser increpado por otro recluso que le gritó «viva España».

Tras ser examinados por el médico, el psicólogo y el trabajador social para descartar tendencias suicidas o de autolesión, los técnicos del Ministerio del Interior decidieron el martes a primera hora separarles en módulos diferentes, por lo que será imposible que Sánchez y Cuixart puedan tener contacto entre ellos, ya que cada módulo tiene su patio que no es compartido con otro. Los supuestos sediciosos tampoco se cruzarán en los pasillos con los otros 'huéspedes ilustres' que están en la actualidad en el centro como Jordi Pujol', González o Rosell, distribuidos entre los módulos 8 y 10.

Larga noche

Los líderes de ANC y Òmnium se despidieron sin saber cuándo volverán a verse, tras entrevistarse por separado con sus respectivos abogados. Los dos pasaron su primera noche en la cárcel, la del lunes, en la misma celda del módulo de ingresos, ya que un 'aluvión' de llegadas a esas horas (otros diez reclusos entraron a Soto en el mismo momento) obligó a alojar a dos presos por celda, algo no habitual. Esa noche , afirman funcionarios de Soto, apenas pegaron ojo y hubo largas charlas entre ambos.

La noche del martes la situación fue otra. Ambos fueron alojados en celdas compartidas con otros presos de confianza del centro, algo habitual en los recién llegados, y las conversaciones se acabaron. Ayer, ninguno de los dos parecía haber trabado amistad con ningún otro recluso de su módulo, según los trabajadores penitenciarios, que aseguran que el comportamiento de los 'Jordis' está siendo como el de «cualquier interno primario», o sea «aprenderlo todo y acostumbrarse a una nueva vida». Una vida que es idéntica en todos los centros penitenciarios españoles: a las ocho de la mañana hay que estar en pie para limpiar la celda y tomar el desayuno. De nueve a una de la tarde hay actividades o patio. Entre la una y las dos es el almuerzo. El 'descanso' ocupa desde la dos a las cuatro y media. La tarde, de nuevo, para las actividades regladas y talleres o patio. Cena a las ocho. Y a partir de las nueve todos los internos tienen que estar de vuelta en sus celdas, dobles o individuales, de diez metros cuadrados y baño propio.

Tanto Sánchez como Cuixart estaban preparados para su ingreso en prisión. De hecho, ninguno de los dos llevó móvil a su declaración en la Audiencia Nacional y llegaron a Madrid con una pequeña bolsa con efectos personales. Jordi Pina, abogado del líder de la ANC, en declaraciones a Rac1, le recomendó a Sánchez que llevara una maleta en su visita al tribunal y que se preparara para estar «mucho tiempo» en prisión. Según el letrado, en el mejor de los casos, estará en Soto quince días, pero no se mostró demasiado optimista porque aseguró que es «prácticamente imposible» que la apelación prospere, por lo que no quiso darle «muchas esperanzas». Pina afirmó que, aun así, Sánchez está «muy sereno» y con la «convicción de no haber cometido ningún hecho delictivo».

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