La presunta asesina del hospital fue investigada hace dos años por otra muerte

Entrada del hospital madrileño de Alcalá de Henares. :: Fernando Villar / efe

La auxiliar, recién reincorporada tras una baja, está acusada de haber inyectado aire a una anciana que estaba a punto de recibir el alta

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. Beatriz L. D., la supuesta asesina de una octogenaria en el hospital Príncipe de Asturias de la localidad madrileña de Alcalá de Henares, ya estuvo en el punto de mira de la Policía hace dos años cuando se investigó la muerte en extrañas circunstancias de otra anciana en esa misma unidad de Medicina Interna. Algunos de sus compañeros y superiores llegaron a confesar a los agentes sus sospechas de que la auxiliar de enfermería ahora encarcelada podría estar detrás de aquel fallecimiento de una paciente que se encontraba en buen estado de salud a pesar de su edad.

Sin embargo -según revelan fuentes de la investigación- la brigada de homicidios no logró conseguir pruebas contra Beatriz, quien poco después, tras un accidente laboral en un brazo, cogió una baja laboral durante un año y medio, reincorporándose solo el pasado mayo.

La auxiliar, de 37 años, fue detenida la noche del sábado, acusada de haber asesinado a una paciente de 86 años, a la que habría inyectado el jueves por la tarde una letal inyección de aire en las venas que le habría provocado la muerte. La detenida, de acuerdo con responsables de la investigación, no habría tenido problema para acceder a su supuesta víctima. Trabajadora del Príncipe de Asturias desde hace una década e interina desde 2014, era una de las encargada de los cuatro controles de Medicina Interna, especialistas en geriatría, que ocupan las plantas cuarta y quinta del edificio.

La anciana fallecida se encontraba ingresada en la planta quinta, ala B, y estaba a punto de ser dada de alta tras haber mejorado de una dolencia leve en los últimos días. Fue precisamente lo inopinado del fallecimiento de la mujer lo que hizo que los propios médicos de la Unidad de Medicina Interna abrieran una investigación.

«Embolia gaseosa»

Tras su fallecimiento, los facultativos comenzaron a revisar todos los protocolos para comprobar la medicación y si la mujer podía haber sufrido algún tipo de reacción al tratamiento. Tras no hallar nada anómalo, ya que era prácticamente imposible que la anciana hubiera sufrido un shock anafiláctico con esos medicamentos, los especialistas decidieron realizar un TAC al cadáver. Fue entonces cuando descubrieron que en el corazón de la víctima había una burbuja de aire, signo claro de que había sufrido una «embolia gaseosa» que había desencadenado un ataque cardiaco. Una embolia -apuntan los investigadores- provocada «con toda probabilidad» por una inyección de aire en una de las arterias que van al corazón.

Con estas pruebas, los médicos alertaron de inmediato a la policía y al juez. Durante el viernes y el sábado -y en secreto- los agentes interrogaron en condición de testigos a todo el personal que se encontraba de guardia esos días en la zona de Medicina Interna. Al final las sospechas apuntaron a la auxiliar de enfermería, que fue detenida y puesta a disposición judicial. La magistrada de Juzgado de Instrucción 2 de Alcalá de Henares, de guardia, acordó el pasado lunes su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza. Beatriz L. D. fue conducida de inmediato al módulo de mujeres del recinto penitenciario de Alcalá-Meco y el caso pasó al Juzgado de Instrucción 4, que es quien lleva la investigación desde el principio y bajo un estricto secretismo para evitar la alarma entre los pacientes y familiares.

Sobre la detenida pesa la «imputación inicial» de un delito de asesinato, «sin perjuicio de que esta calificación penal provisional pueda verse modificada según se vayan practicando las pertinentes diligencias de investigación», explicó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, dando a entender que podrían ampliarse los cargos si se confirma su intervención en otras muertes.

Las actuaciones judiciales están declaradas secretas, pero -según fuentes del caso- los agentes investigan centenares de historiales de fallecimientos en el hospital durante la última década, cuando entró a trabajar en el centro la detenida.

Los investigadores, por el momento, no revelan cuál pudo ser la motivación de la auxiliar para asesinar a su paciente, si bien apuntan a algún tipo de desorden psicológico. Eso sí, descartan que forme parte de una trama en el hospital. Todos los indicios es que actuó sola y a espaldas de sus compañeros.

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