El presidente recurre al 'caso Lasa-Zabala' para desacreditar el discurso del PSOE

La bancada socialista aplaude a su portavoz Margarita Robles tras su intervención ayer. :: mariscal / efe
La bancada socialista aplaude a su portavoz Margarita Robles tras su intervención ayer. :: mariscal / efe

Robles, testigo en aquel juicio, acusa al PP de connivencia con algunos de los condenados en aquel proceso de la guerra sucia contra ETA

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. Ni por asomo esperaba Margarita Robles tener que hablar ayer en el Congreso del 'caso Lasa-Zabala'. La portavoz del PSOE se vio sorprendida por el comentario de Mariano Rajoy de que ella también declaró como testigo en la Audiencia Nacional. La ahora portavoz del PSOE lo hizo por el asesinato de dos miembros de ETA a manos de la Guardia Civil; el presidente del Gobierno, por la financiación irregular del PP en el 'caso Gürtel'.

Rajoy quería subrayar que no supone un desdoro ni implica responsabilidad penal alguna tener que declararen calidad de testigo, pero sus palabras lejos de despertar la comprensión de Robles desataron sus recuerdos, con acusación incluida. La portavoz del PSOE denunció que «algunos de los responsables» de aquellos crímenes y «salían de (el paseo de la) Castellana 5 (sede del Ministerio del Interior) y se iban a (la calle) Génova 13, donde estaba el PP, a recibir instrucciones».

Los condenados en la Audiencia Nacional por el secuestro, torturas y homicidio de José Ignacio Zabala y José Antonio Lasa en 1983 fueron el general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, 71 años de prisión, al igual que el exgobernador civil de Guipúzcoa Julen Elgorriaga; y los guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo, 67 años cada uno. Penas que en julio de 2001 el Supremo incrementó en cuatro años para todos. Los cuatro salieron de prisión pocos años después.

Robles recordó ayer que gracias a su testimonio ante los tribunales, y la investigación policial, aquellas personas fueron juzgadas. La portavoz era secretaria de Interior a las órdenes del ministro Juan Alberto Belloch cuando fueron descubiertos e identificados en 1995 los cuerpos de los dos miembros de ETA en Busot (Alicante) y se implicó «hasta el final», según sus palabras, en la investigación. Fue al cuartel de la Guardia Civil en el barrio donostiarra de Intxaurrondo y advirtió al entonces coronel Galindo, todopoderoso jefe en la lucha antiterrorista, de que se había acabado «trabajar con red» del Ministerio cuando se producían abusos. En el juicio afirmó que los los asesinos estaban «en el entorno de Intxaurrondo».

El presidente del Gobierno señaló que «nadie reprochó nada ni acusó de nada» a Robles por haber sido testigo. Pero Rajoy se había quedado con las palabras de la portavoz sobre la connivencia de algunos acusados en el caso Lasa-Zabala con el PP y reclamó aclaraciones. Algo que la diputada no pudo hacer en el hemiciclo porque no tenía la palabra ni fuera porque regateó las preguntas y sugirió acudir a la hemeroteca. El presidente inquirió a Robles si había informado a los jueces o los fiscales esa complicidad y exigió nombres porque no se puede «contar una historia y dejar sin contar el final».

Marcar a la portavoz

La intención del jefe del Ejecutivo y del grupo popular con la alusión al caso Lasa-Zabala no era reabrir un debate sino poner en evidencia y «marcar» a la portavoz del PSOE y magistrada en excedencia del Supremo. Era el primer gran debate de Robles en el Congreso, y, aunque intentó dar muestras de seguridad al intervenir sin papeles, estaba nerviosa. En una ocasión llegó a decir que el PSOE «siempre colabora con el terrorismo contra el Gobierno» cuando su intención era poner en valor el papel, a su juicio, cooperador de los socialistas en la oposición en la lucha antiterrorista, a diferencia del que atribuyó al PP, al que acusó de utilizar el terrorismo como herramienta política.

Rajoy dedicó parte de su intervención a debatir con Robles para, según dijo, «favorecerla» y resaltar su condición de líder parlamentaria del principal partido de la oposición. Pero la atención del presidente a Robles pretendía, como demostró, poner de relieve que los socialistas actúan a rebufo de Podemos y se suman a cuantas iniciativas plantea el partido de Pablo Iglesias. Un ejemplo, apuntó, era la comparecencia de ayer, reclamada por Podemos al acabar su declaración judicial del 26 de julio y a la que se adhirió de inmediato el PSOE.

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