El presidente desdeña los recelos de sus propios barones por el cupo vasco

«¿No tenemos suficientes líos para organizar un problema más? ¿A qué viene esto?» inquiere

P. DE LAS HERAS

Madrid. Mariano Rajoy confirmó ayer, y de forma muy contundente, lo que ya insinuó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el día de la Constitución: que ni se le pasa por la cabeza atender las demandas de los barones del PSOE y del PP que, en sintonía con el informe del comité de expertos sobre la futura financiación autonómica, reclaman que haya una aportación del País Vasco y Navarra a las autonomías del régimen común.

«¿No tenemos suficientes líos como para organizar un problema más? ¿A qué viene todo esto?», dijo a una pregunta sobre el debate generado por la última actualización del cupo y de la ley del Concierto. El tono fue llamativo porque no en vano han sido algunos miembros destacados de su formación, como el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, o el de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, los que más han cuestionado la transparencia de la negociación bilateral entre el Ejecutivo central y el foral. Las críticas han extendido la idea de que el cálculo del cupo no responde a criterios técnicos sino políticos y se suma a la convicción de que el País Vasco y Navarra no contribuyen a la solidaridad interterritorial; algo que han denunciado en público los socialistas Ximo Puig (Comunidad Valenciana) y Javier Fernández (Asturias) o la popular Cristina Cifuentes (Madrid), pero que sostienen otras muchas comunidades autónomas en sus alegaciones a Hacienda dentro del debate para la reforma del sistema de financiación.

«El cupo vasco se ha calculado, como siempre en los últimos 39 años, con transparencia -adujo Rajoy en el desayuno de Europa Press-, ha habido un debate, está reconocido en la Constitución y además existía antes de la propia Constitución, ya había cupo en época de Franco en Álava y Navarra, en el siglo XIX e incluso 20 años antes de que existiera el PNV».

El jefe del Ejecutivo se extendió en su disertación y criticó que «sin que se sepa muy bien por qué» ahora se ponga todo «en tela de juicio». En ese reproche se dirigió más bien a Ciudadanos, que fue la única fuerza que votó en el Congreso de los Diputados contra el acuerdo económico para los vascos.

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