«Un porcentaje importante de los yihadistas del Daesh retornados vuelve para atentar»

Un estudio de la UNED revela que los extremistas se ven capaces de vencer a sus enemigos por la confianza en su fuerza espiritual

JAVIER BRAGADO

MADRID. Un equipo de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) llevaba casi una década investigando el extremismo cuando se les presentó una oportunidad para profundizar en un área poco accesible. Gracias a la empresa estadounidense Artis International, experta en seguridad nacional, el profesor Ángel Gómez pudo liderar un estudio con datos de campo de combatientes contra el Daesh en Siria.

El equipo español puso sus métodos de laboratorio y la colaboración le suministró los datos sobre el terreno. «Nos habíamos planteado una investigación buscando cuáles son los factores relacionados con la disposición a luchar o morir por un valor o por un grupo. Pero, ¿cómo le puedes preguntar eso a los participantes, si lo están haciendo todos los días?», recuerda Gómez. Entonces, los investigadores decidieron descubrir si la fuerza de un ejército es lo que motiva para sentirse más predispuestos a los sacrificios. Y ahí fue donde se llevaron la sorpresa. «Nos dijeron que la pregunta era ¿cuál es la fuerza espiritual?».

Con el nuevo enfoque, el estudio se dirigió hacia un nuevo concepto. «Esa 'fuerza espiritual' es poder hacer lo que realmente para ti es relevante», explica Gómez. En base a ella, surgen los llamados 'actores devotos', que son aquellas personas que están fusionadas con un grupo pero además tienen un valor sagrado, algo por lo que están dispuestos a renunciar a sus bienes materiales o inmateriales. «A algún luchador que estaba pegando tiros en la frontera -añade el profesor- vinieron a decirle que probablemente el Estado Islámico iba a entrar en su ciudad y allí tenía a su familia. Tenía que tomar la decisión de si volvía y conservaba esa familia o elegir el valor, algo sagrado, y quedarse». Sorprendentemente, había personas que elegían permanecer en el frente. Esos son los más extremistas.

Alertas

Con todos los datos recogidos y con más estudios relacionados que han sido analizados para el artículo publicado en 'Nature Human Behaviour', desde el equipo se detectan algunos problemas para el futuro con el yihadismo. «Una de las cuestiones clave es el poder que tiene un individuo de creer que su comportamiento puede llegar a tener unas consecuencias muy grandes: que yo solo poniéndome un cinturón bomba voy a tener una repercusión muy relevante», avisa Gómez. Lo demuestran, explica el profesor, los diferentes atentados en los que una sola persona ha matado a treinta personas o menos y ha creado una inseguridad que hace que se modifique todo el sistema de seguridad, no solo del país afectado, sino también de los países aledaños. Por eso, «lo más relevante no es tanto lo que ellos (el Daesh) hacen en Irak, sino la diseminación de este tipo de comportamientos en distintos lugares».

Asimismo, surge un aspecto relativamente novedoso en el panorama de las amenazas yihadistas. «Un porcentaje importante de los retornados regresan para atentar y son peligrosos porque son personas que tienen nacionalidad belga, francesa o española y les es más fácil volver», avisa Gómez desde su experiencia en la investigación de extremismos. Y esto, advierte, se va a acentuar porque se han recuperado en los últimos meses los bastiones del Estado Islámico, como Mosul y otras pequeñas ciudades. Esto hace que muchos retornen, lo que puede favorecer y fomentar la posibilidad de que haya más atentados. La alerta del profesor de la UNED viene acompañada por otro cambio de mentalidad en Occidente: «La población en general puede pensar que todos los refugiados son potenciales terroristas».

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