Los populares emplazan a Rivera a dimitir por la contabilidad de su partido

Desacreditan su capacidad de gestionar un país después de que el Tribunal de Cuentas no diera el visto bueno a sus números de 2015

M. E. ALONSO

MADRID. El PP ha encontrado una ocasión de oro para la revancha contra Ciudadanos en el informe del Tribunal de Cuentas que en diciembre no avaló la contabilidad de 2015 de la formación de Albert Rivera al detectar demasiadas incidencias, deficiencias y discrepancias en sus ingresos y gastos. «Lo que para los demás ustedes califican como ilegalidades o irregularidades, cuando les afectan a ustedes lo rebajan a simples errores administrativos», advirtió ayer el diputado popular, Juan Bravo.

El PP, agobiado por los casos de corrupción, aprovechó la intervención en el Congreso del presidente del órgano fiscalizador, Ramón Álvarez de Miranda, para afear a los liberales que ondeen la bandera de la regeneración democrática pese al «demoledor» documento que emitió el Tribunal de Cuentas y que apliquen una «doble vara de medir» en asuntos como la transparencia o la financiación de las fuerzas políticas.

En ese estudio financiero, el órgano fiscalizador decidió no aceptar las cuentas naranjas del año de su desembarco en la política nacional porque consideró que no reflejaban adecuadamente la situación financiera y patrimonial de Ciudadanos. El punto más polémico del texto se refería al uso de retribuciones en especie por parte de personas sin identificar para el pago de gastos electorales.

Aún siendo una acusación grave, el Tribunal de Cuentas calculó que por esta vía podrían haberse manejado 14.371 euros de manera irregular. Unos errores que, según Álvarez de Miranda, podrían derivar en una multa aunque hasta la fecha no se ha abierto ningún expediente sancionador en este sentido.

En el PP no olvidan que su socio de investidura se aliase meses atrás con el PSOE y Unidos Podemos para crear una comisión en el Congreso para investigar la supuesta 'caja B' de los populares y se han agarrado con fuerza a ese informe fiscalizador para desacreditar la capacidad de los centristas de gestionar «una comunidad autónoma o un país» si no son «capaces» de hacerlo con su contabilidad.

Si Rivera se ha convertido en los últimos tiempos en el azote de Mariano Rajoy por la corrupción, el dirigente naranja sufrió ayer en primera persona como los conservadores pedían su dimisión por estas irregularidades contables. «No arrastren más los pies. ¿Quién va a dimitir en Ciudadanos? Rivera debería», remachó Bravo.

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