Rajoy se reúne con el líder de CC OO antes que con Sánchez

Unai Sordo y Mariano Rajoy.
Unai Sordo y Mariano Rajoy. / Efe

El secretario general del PSOE será recibido mañana por el Rey sin haber pasado aún por la Moncloa

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez no tienen el menor interés en verse es evidente y ambos además se esfuerzan en mostrar su mutuo desdén. El presidente del Gobierno se reunió hoy con el nuevo secretario general de CC OO, Unai Sordo, apenas 48 horas después de haber sido elegido. Sánchez ganó las primarias socialistas hace mes y medio y todavía no pasado por la Moncloa. El secretario general del PSOE por su parte será recibido mañana por el rey Felipe VI sin haber pasado aún por la Moncloa.

Es una norma no escrita que cuando un líder político asume las responsabilidades máximas en su partido sea recibido por el presidente del Gobierno. Rajoy lo hizo con el propio Sánchez en su primer mandato al frente del PSOE; fue elegido secretario general el 27 de julio de 2014 y al día siguiente tuvo cita en la Moncloa. Hablaron durante casi tres horas, y dedicaron buena parte del encuentro a Cataluña y el proceso soberanista, pero ahora que el reto secesionista está aún más candente no ven la necesidad de concertar un encuentro.

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Rajoy ha preferido reunirse antes con Unai Sordo, nuevo secretario general de CC OO desde el pasado sábado y al que invitó a la Moncloa nada más ser elegido. Un gesto que demuestra hasta qué punto son gélidas las relaciones, y lo son desde que se conocieron.

Se va a dar incluso la circunstancia excepcional de que el líder socialista va a ser recibido por el jefe del Estado antes que por el presidente del Gobierno. Sánchez acudirá mañana al palacio de la Zarzuela en la visita protocolaria que hacen todos los responsables políticos de ámbito nacional después de haber sido elegidos.

Sánchez ha demostrado que tiene más interés en construir lo que llama una mayoría alternativa a Rajoy que en entenderse con él en asuntos de estado. Se ha reunido ya con los líderes de Unidos Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida, y también tiene en su agenda una cita el 20 de julio con el lehendakari Iñigo Urkullu, que a este paso se producirá sin que se haya visto con Rajoy.

Economía verbal

Desde la Moncloa se repite que el presidente está dispuesto a recibir al secretario general del PSOE «cuando quiera». Pero hasta ahora nadie le ha invitado y «no va a estar llamando a ver si le recibe», se quejó hoy el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos. El único contacto que han mantenido ha sido a través de un mensaje de móvil que Rajoy envió a Sánchez tras las primarias. «Hablamos cuando tengas un minuto», le dijo el presidente en un ejercicio de economía verbal porque no quería «molestarle». Sánchez también respondió con parquedad y el 29 de mayo llamó al presidente para tener una escueta conversación en la que garantizó el apoyo del PSOE en la defensa de la ley y la Constitución ante el proceso soberanista de Cataluña.

Ahora que la temperatura del reto independentista ha subido unos cuatros grados parece que estaría más que justificada la reunión, pero no tiene visos de celebrarse. El portavoz del Ejecutivo, Iñigo Méndez de Vigo, insistió hoy en que el secretario general del PSOE tiene la puerta abierta de la Moncloa porque el presidente estará «encantado» de conversar con él. Pero Ábalos replicó que no son formas porque es «igual que esté encantado o no», lo que tiene que hacer Rajoy, según el número dos del PSOE, es llamar porque para eso están «los teléfonos que tenemos hoy en día».

Una de las razones para este bloqueo, al margen de su aversión recíproca, es el temor que se instaló en la Moncloa al conocer las tesis plurinacionales que abrazó Sánchez en el último congreso federal de su partido y que podrían crear fisuras en el frente constitucionalista. En el Gobierno diferentes ministros ya han dejado claro que no esperan "nada" de "este nuevo PSOE" en lo que se refiere a acuerdos. En este escenario de mutua desconfianza, los paripés de reuniones con foto tienen poco sentido, admiten ambas partes.

     

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