La Policía Nacional investigará las posibles conexiones en Francia, Bélgica y Marruecos

Furgón policial que trasladó a los dos yihadistas encarcelados por el juez. :: FERNANDO VILLAR / efe/
Furgón policial que trasladó a los dos yihadistas encarcelados por el juez. :: FERNANDO VILLAR / efe

Los Mossos seguirán llevando las pesquisas de los atentados en Cataluña, como la compra de los 500 litros de acetona el 1 y 2 de agosto

MATEO BALÍN MADRID.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu y la Fiscalía han comenzado la segunda fase de la investigación de los atentados yihadistas en Barcelona y Cambrils. La autoridad judicial tiene la mirada puesta en dos líneas de trabajo. Por un lado, indagar las posibles conexiones que la célula desarticulada tuvo en el extranjero, en concreto en Francia, Bélgica y Marruecos. Del otro lado, conocer dónde adquirieron una «ingente» cantidad de acetona -hasta el momento se tiene constancia de 500 litros- los días 1 y 2 de agosto pasado así como el material necesario para la confección de explosivos, según fuentes jurídicas consultadas.

Tras una primera parte de la investigación centrada principalmente en averiguar las identidades de los terroristas de Cataluña y reconstruir «en la medida de lo posible» al masivo atropello mortal de Las Ramblas de Barcelona y el ataque en la localidad turística de Tarragona, ahora se inicia una segunda fase en la que toman protagonismo los vínculos de los ocho sospechosos fallecidos con París, Bruselas y Rabat, para lo que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ya prepara las comisiones rogatorias correspondientes.

En este punto será la Policía Nacional y no los Mossos d'Esquadra, responsable de la investigación policial, quien se haga cargo de las pesquisas dada su competencia internacional. Tendrá que indagar los viajes realizados por la célula a París en la últimas semanas. Hasta ahora la Fiscalía parisina ha confirmado que el imán de Ripoll y otros dos terroristas muertos estuvieron en la capital el 11 y 12 de agosto. Fue un viaje relámpago, pasaron por dos centros comerciales y durmieron en un hotel al sur de París.

Asimismo, los agentes tratarán de reconstruir los tres meses que Abdelbaki Es Satty pasó en Vilvoorde, en la periferia de Bruselas (Bélgica) entre enero y marzo de 2016, donde no pudo ejercer como imán en un pequeño pueblo vecino, Diegem, tras no aportar el certificado de penales. Del mismo modo, otra línea de seguimiento son los viajes realizados por éste a Marruecos, donde residía su familia en una aldea al norte cerca de Chefchaouen.

Explosivos

Las fuentes jurídicas consultadas no tienen duda de que Es Satty radicalizó y dinamizó al resto de terroristas, pero aseguran que de momento no han encontrado a la persona que les instruyó en el uso de explosivos, aunque podría tratarse finalmente del imán, ya que, como parece, recibió un curso rápido a partir de los manuales de instrucción del Daesh por internet.

En esta segunda fase también se analizarán con mayor cautela detalles concretos de las pesquisas como los resguardos de compra hallados, algunos de ellos casi calcinados, en la masía de Riudecanyes (Tarragona) y que sirvió de guarida para la célula. Dichos tickets revelan la compra de los 500 litros de acetona así como de material necesario para la confección de artefactos explosivos (entre 100 y 150 kilos). Estas pesquisas las seguirán llevando los Mossos, cuyo responsable de Información se reunió ayer con el juez instructor Fernando Andreu y mandos de Policía y Guardia Civil en la Audiencia Nacional.

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