«Esta es nuestra Policía», gritaban en la Jefatura

0. BELTRÁN DE OTÁLORA B ARCELONA.

Los policías nacionales apenas podían contener las lágrimas mientras una marea humana rodeaba la Jefatura Superior de Policía, en la Vía Laietana, para mostrar su apoyo. Solo se escuchaba un grito de miles de gargantas. «¡Esta es nuestra Policía!».

Tras una semana que se inició con las imágenes de las cargas policiales contra los participantes en el referéndum ilegal, y que continuó con cuarteles y alojamientos de los agentes rodeados por independentistas -y guardias civiles siendo expulsados de los hoteles-, el acto multitudinario de ayer encontró su foco emocional en los agentes de la Policía Nacional. «¡No estáis solos!», gritaba la gente, mientras cientos de familias corrían a sacarse fotos con ellos.

En segundos, las furgonetas antidisturbios quedaron cubiertas con enseñas nacionales y flores. De vez en cuando, un mando se asomaba al balcón de la primera planta, saludaba a la multitud y se llevaba una mano al corazón, recibiendo con una salva de aplausos.

Las manifestaciones en las que se acaba apoyando a la Policía encierran siempre un drama demasiado extremo. Ayer había gente llorando frente a la Jefatura Superior y una especie de tensión contenida difícil de explicar. Jaume, un joven de Sant Cugat del Valles lo expresaba así. «Les han tratado como a perros y eso no es de recibo. A veces pienso que hay independentistas que me tratarían así si pudieran», afirmaba.

Pero esta explosión de afectividad tenía una cara B. Unas calles más arriba, las furgonetas en las que los Mossos d'Esquadra vigilaban la marcha eran el objeto de todo tipo de frases. «No nos representáis», les gritaban los manifestantes que pasaban a su lado. El cuerpo policial catalán, con sus principales mandos acusados de sedición por su apoyo al referéndum ilegal, era el blanco de la ira de muchas personas. Mientras que en la cara de los policías nacionales había lágrimas, en la cara de los agentes autonómicos se podía ver un rictus de frialdad calculada. Al llegar a su lado, algunos de los manifestantes gritaban a escasos centímetros de los mossos frases como «Trapero al paredón» -en referencia al mayor del cuerpo- o «¿Dónde están las urnas?».

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