Podemos se atrapa entre la secesión y el inmovilismo

Echenique y Vera, ayer, tras la reunión del Consejo de Coordinación de Podemos. :: ballesteros / efe

La polaridad en la sociedad catalana pone en peligro la estrategia de Iglesias de nadar entre dos aguas en su principal feudo electoral

ANDER AZPIROZ

barcelona. Cataluña ha pasado de ser una de las principales bazas de Podemos a una de sus mayores preocupaciones. Hace dos años, Pablo Iglesias cerró una alianza con el movimiento popular liderado por Ada Colau -ahora reconvertido en partido político bajo el nombre de Catalunya en Comú- que convirtió a la confluencia en la fuerza más votada en esta comunidad en las dos últimas generales.

Iglesias arriesgó a fondo para hacerse fuerte en Cataluña, la segunda comunidad que más diputados aporta al Congreso (47), tan solo por detrás de Andalucía (61). De hecho, Podemos ha defendido desde su nacimiento antes de las europeas de mayo de 2014 la celebración de un referéndum pactado. Se trata de una oferta muy apetecible en territorios con nacionalidades históricas -la candidatura podemista también fue la más votada en el País Vasco en las generales-, pero que corre el riesgo de lastrar los apoyos de la formación en otras comunidades poco o nada simpatizantes con esos nacionalismos, como pueden ser Madrid o Andalucía.

La apuesta le salió bien a Iglesias. Pero si el juego de equilibrios ya era delicado de por sí, la polarización surgida a consecuencia del 'procés' hace aún más complicado para Podemos, casi imposible, lanzar un mensaje que le permita nadar entre dos aguas y seguir a flote.

Por un lado, los podemitas apoyan el derecho de autodeterminación siempre y cuando se logre a través de un referéndum pactado y no mediante una consulta unilateral como la del 1-O. Es algo que les separa del independentismo, pero también del PSOE, su socio, a priori, natural para formar gobiernos. Pero además, Iglesias y los suyos defienden la permanencia de Cataluña en España y, de hecho, se han comprometido a hacer campaña en caso de una supuesta votación acordada por los gobiernos central y catalán. La estrategia de situarse entre unos y otros, algo que ha funcionado hasta ahora, se agitará en el caso de que Carles Puigdemont declare la independencia.

La clave es Colau

La clave para aventurar las posiciones que adoptará Podemos en el futuro próximo tiene nombre y apellidos. Estos son los de Ada Colau. Sin la alcaldesa de Barcelona, las expectativas electorales de la formación morada se desploman. Más aún si la tuviesen enfrente en unos comicios. Y es que la regidora es a día de hoy la figura más popular entre los catalanes de uno y otro lado, lo que la convierte en la mejor posicionada para reconducir el conflicto, si es que éste tiene marcha atrás. A favor de Colau juega el que también ha sabido manejarse entre dos aguas, hasta el punto de que aún no ha revelado si votaría a favor de la independencia en el supuesto de un referéndum legal. Acudió a las urnas este domingo, y según anunció con antelación votó en blanco o nulo. Si en el futuro se decanta por la secesión, Podemos se vería en un gran aprieto.

Mientras la alcaldesa deshoja la margarita, la sumisión de Iglesias a Colau es total. Tanto que la dirección nacional de Podemos mantiene una guerra declarada con el líder del partido en Cataluña, Albano Dante Fachín, quien ha abanderado, hasta ahora con éxito, la independencia de la organización territorial y que no quede diluida dentro de Catalunya en Comú, tal y como está dispuesto a aceptar a Iglesias.

La reacción de Podemos ante el 1-O coincide punto por punto con la de Colau. Esta ha sido condenar la represión del Gobierno central y, a continuación, pasar la pelota al tejado del PSOE, al que desde el regreso de Pedro Sánchez se insiste para que presente una moción de censura. El problema es que para que triunfe necesitaría los votos de Esquerra y PDeCAT, para quienes parece no existir más horizonte a día de hoy que la independencia. Si ambas formaciones persisten en declararla, Podemos se verá finalmente obligado a posicionarse a un lado o al otro.

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