Podemos asume un posible desgaste electoral a corto plazo por su posición en Cataluña

Pablo Echenique e Pablo Iglesias, durante un acto de Podemos. :: JAVIER SORIANO / afp/
Pablo Echenique e Pablo Iglesias, durante un acto de Podemos. :: JAVIER SORIANO / afp

La formación morada no virará de rumbo pese al retroceso en la intención de voto y el bajón de popularidad de Iglesias

ANDER AZPIROZ MADRID.

Podemos atraviesa por sus horas más bajas desde la lucha fratricida entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón que a punto estuvo de causar una escisión en la formación morada. Al menos esto dicen las encuestas, que vaticinan una caída del partido morado que podría relegarle a la cuarta posición nacional en caso de que Ciudadanos mantenga su actual progresión. Según el CIS de octubre, Podemos obtendría de celebrarse hoy elecciones un 18,5% de los votos, su menor porcentaje desde las generales de junio de 2016 y tan solo un punto por encima de la formación de Albert Rivera. No solo eso, la valoración de Pablo Iglesias también se desploma y ya se sitúa por debajo de Mariano Rajoy, habitual farolillo rojo entre los líderes de las fuerzas nacionales.

La causa del bajón hay que buscarla principalmente en Cataluña. Podemos ha apostado en la crisis secesionista por nadar entre dos aguas. Ni apoya la aplicación del artículo 155 ni tampoco la unilateralidad del independentismo. Su carta es la de un referéndum pactado, una solución al desafío independentista que cuenta con un gran respaldo en Cataluña, pero que es muy complicada de defender en el resto del territorio nacional, donde una consulta legal es tema tabú.

Desde la formación se resta importancia a las encuestas, nada nuevo por otro lado en un partido que siempre las ha interpretado, para bien o para mal, con exceso de cautela. «En las elecciones del 20 de diciembre de 2015 las encuestas daban como 20 diputados más a Ciudadanos de los que obtuvo y a Podemos 20 menos. La gente fue a votar y los sondeos ya solo sirvieron para envolver el pescado», sostiene Pablo Echenique. El secretario de Organización añade que Podemos no se mueve a golpe de encuesta. «A lo mejor Ciudadanos -afirma- se siente cómodo echando gasolina al fuego en Cataluña y apoyando medidas represivas para conseguir unos puntos en el CIS, pero nosotros nunca vamos a actuar de esa forma». Y no lo harán, mantiene el dirigente, porque entonces Podemos se convertiría en «un peligro público».

Echenique sí reconoce que a corto plazo el discurso en Cataluña puede pasar factura a Podemos porque a su partido se le «cañonea» tanto desde «el bloque monárquico» como desde el independentista. Pero el secretario de Organización defiende que el hecho de que cada vez más españoles apoyen un referéndum pactado como el que proponen los podemistas acabará por darles la razón ante el electorado. «Al final lo veremos en los números», augura.

Crisis en Podem

Otro de los flancos débiles de Podemos ha sido la guerra abierta entre la dirección nacional y la catalana. Albano Dante Fachín renunció a la secretaría general autonómica el pasado lunes y ahora amenaza con llevarse a una parte del electorado de Podem favorable al entendimiento con la izquierda independentista. Es un riesgo que desde Madrid se ha preferido correr con tal de concurrir a las autonómicas de la mano de Ada Colau, una asociación que ha permitido a la formación de Iglesias vencer las dos últimas elecciones generales en Cataluña. El caso es que aquí también los sondeos soplan en contra. Los realizados hasta ahora vaticinan un pobre resultado para la coalición de izquierda, aún a pesar del tirón que se le presupone a la alcaldesa de Barcelona.

En opinión de Echenique, «los inscritos de Podem han dado una lección democrática y han cerrado la crisis que había en la organización y era evidente a los ojos de todo el mundo». Para el dirigente, la participación de más de 17.000 personas en la votación que avaló la alianza con Catalunya en Comú son prueba de la buena salud de Podemos en Cataluña, aunque las encuestas se empeñen en decir lo contrario.

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