Podem desafía a Iglesias y mantiene su propuesta de diálogo con ERC y la CUP

El líder de Podem, Albano Dante Fachín, interviene ayer durante una rueda de prensa. :: Javier Etxezarreta / efe/
El líder de Podem, Albano Dante Fachín, interviene ayer durante una rueda de prensa. :: Javier Etxezarreta / efe

El líder de Podemos apuesta por cerrar la alianza con Catalunya en Comú y después formar Gobierno con Esquerra y PSC

ANDER AZPIROZ MADRID.

La fractura entre la dirección nacional de Podemos y su marca en Cataluña se agranda minuto a minuto. Albano Dante Fachín, secretario general de Podem, desafió ayer una vez más a Pablo Iglesias y anunció que se mantiene firme en la intención de abrir una ronda de contactos con Esquerra y la CUP para valorar la formación de un frente común para las elecciones del 21 de diciembre.

La decisión de negociar fue refrendada el pasado domingo por el Consejo Ciudadano autonómico de Cataluña con los votos a favor de 29 de sus 30 miembros. Pero ese mismo día, la dirección nacional vetó el diálogo con los independentistas y convocó una consulta para que la militancia decida sobre una alianza con Catalunya en Comú, el partido de Ada Colau. Para Iglesias no existe más opción que concurrir a las autonómicas de la mano de la alcaldesa de Barcelona, una fórmula que llevó a la coalición a imponerse en Cataluña en las dos últimas elecciones generales.

Fachín denunció ayer que la acción de la dirección nacional fue una «intervención» equiparable a la aplicación del artículo 155. «Mariano Rajoy dijo: hay que quitar un Gobierno y le vamos a dar la voz a la gente. Bien, pues Pablo Iglesias está diciendo: hay que quitar una dirección democráticamente escogida y le vamos a dar la voz a la gente», resumió.

La obstinación del secretario general de Podem por acercarse a las fuerzas independentistas no es admisible para el resto del partido. Ya el lunes, Iglesias invitó a abandonar la formación a aquéllos que se sientan más cómodos en Esquerra o la CUP. Ayer se sumaron a la petición la mayoría de los barones regionales. Pero Fachín no piensa dimitir, como no lo hizo cuando se lo pidió la dirección nacional el pasado verano, según su versión. Lo más que hará, adelantó ayer, será poner su cargo a disposición del Consejo Ciudadano catalán, en el que sus fieles son mayoría.

En un paso más en su desafío, Fachín anunció que no participará en la consulta que comienza mañana y se prolongará hasta el día 7. No lo hará porque la considera viciada al preguntarse solo por la alianza con Catalunya en Comú y dejar a un lado el resto de posibles acuerdos. «Salga lo que salga no habrá tiempo para hacer otra cosa». Se incurre, acusó, en «un déficit democrático», todo un torpedo a la línea de flotación de una ejecutiva nacional que presume de dirigir el partido más democrático del arco parlamentario.

La hoja de ruta

Iglesias tiene ya diseñada una hoja de ruta que no pasa por negociar un frente independentista. Según desveló ayer en la Cadena SER, el primer paso será concurrir a las elecciones junto a Catalunya en Comú, una candidatura en la que previsiblemente será cabeza de lista el diputado Xavier Domènech.

El día después de los comicios el siguiente objetivo será forjar un multipartito progresista con PSC y Esquerra. El entendimiento con los socialistas parece factible toda vez que ya gobiernan juntos el Ayuntamiento de Barcelona y sus programas de Gobierno son compatibles. Lo que se presenta casi imposible es que Esquerra vaya a renunciar a la vía unilateral de independencia, aún cuando Catalunya en Comú y Podemos se comprometan a unir fuerzas para exigir la celebración de un referéndum pactado y legal.

El multipartito es una propuesta que el líder de Podemos ya le trasladó a Oriol Junqueras un mes antes del 1-O. «Le dije que no estábamos de acuerdo con eso y que si no era más sencillo que los progresistas en Cataluña se pusieran de acuerdo para hacer un Gobierno que llevara a cabo políticas sociales que defendieran además la soberanía», reveló.

Lo que en ningún caso hará Podemos será apoyar un Ejecutivo del que formen parte Ciudadanos o el PP, a los que Iglesias catalogó de «extremistas». Esto cierra las puertas a un posible Gobierno constitucionalista, que según las encuestas se quedaría muy lejos de la mayoría absoluta y necesitaría apoyarse en los votos de Catalunya en Comú y Podemos. Pero el partido morado tampoco apoyará acuerdos con el PDeCAT, por lo que el bando independentista también se quedaría cojo para recuperar la Generalitat.

Fotos

Vídeos