El Rey pide al nuevo Govern sacar a Cataluña de la «exclusión» y respetar la «pluralidad»

El jefe del Estado aboga en su discurso de Navidad por una España «dispuesta a evolucionar» y que «ilusione»

MARÍA EUGENIA ALONSO MADRID.

Convivencia, diálogo y respeto a las leyes y a la pluralidad, es el camino que anteayer trazó Felipe VI en su tradicional discurso de Nochebuena para superar el escenario de incertidumbre surgido de las urnas en Cataluña, que ha dibujado una sociedad dividida en dos entre independentistas y constitucionalistas. Tras advertir de que la vía unilateral solo puede llevar de nuevo «a la exclusión y el enfrentamiento», el Rey llamó a recuperar «la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo» y alentó a superar el clima de fractura social, mediante el diálogo y la ley.

Después de su contundente mensaje a la Nación como jefe del Estado tras el referéndum ilegal del 1 de octubre, en el que cerró filas con el Gobierno y acusó al Ejecutivo de Puigdemont de mantener una «deslealtad inadmisible», se esperaba con expectación la alocución navideña. Un Felipe VI más conciliador, esta vez prefirió mirar hacia adelante y hablar del futuro de Cataluña y España, aunque se mantuvo firme en la defensa del orden constitucional. «Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político, tal y como señala nuestra Constitución», aseveró. Don Felipe puntualizó que «cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable».

Aunque Ciudadanos ganó por primera vez los comicios catalanes, la suma de formaciones secesionistas sigue conservando una ajustada mayoría absoluta en el Parlament bajo la amenaza de reeditar el 'procés'. Una vuelta a la casilla de salida que preocupa al Monarca, quien quiso recordar que España es una «democracia madura», en la que los ciudadanos tienen libertad para defender sus opiniones, pero sin «imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás». Ante este tablero político, el Rey emplazó al nuevo Parlament a afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, «respetando la pluralidad» y pensando en el bien común. Considera que las recientes elecciones autonómicas han abierto un camino que debe conducir a superar la fractura social y a que «la convivencia en el seno de la sociedad catalana recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo» para que las ideas «no distancien ni separen a las familias y a los amigos».

En la nueva andadura que emprende Cataluña, Felipe VI espera que la comunidad autónoma recupere el liderazgo que solía ejercer como motor de España, en contraposición a los perjuicios económicos ocasionados por el desafío soberanista, que ha provocado ya la huida de más de 3.000 empresas, entre ellas los bancos y las grandes cotizadas catalanas, la caída del turismo un 5% o que Barcelona perdiese la opción de albergar la sede de la Agencia Europea del Medicamento.

Aunque la cuestión catalana centró el mensaje de Navidad, el Rey también reconoció que esta situación «difícil» ha permitido comprobar «el compromiso sentido y firme de los españoles con la España democrática que hemos construido juntos». Desde el Salón de Audiencias de la Zarzuela, recordó los logros de los últimos 40 años en los que el país venció al terrorismo de ETA, superó el intento de golpe de Estado del 23-F o entró en la Unión Europea, y admitió que persisten situaciones difíciles y complejas que aún hay que corregir y que requieren del compromiso de toda la sociedad para superarlas. El jefe del Estado incidió además en que es necesario una España «dispuesta a evolucionar», no «paralizada» y que « ilusione». Y llamó a «actualizarla» sobre la base de los principios democráticos y los valores cívicos. Una invitación velada, quizá, a la reforma constitucional, que continúa en 'stand by'.

Felipe VI tuvo además palabras para recordar otros problemas que afectan a la sociedad española, como las diferencias sociales provocadas por la crisis, el terrorismo yihadista que en verano golpeó Barcelona y Cambrils (Tarragona), la corrupción y la violencia machista, una lacra que el Rey calificó de «inadmisible» y que se ha cobrado la vida de al menos 50 mujeres este año.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos