ERC, PDeCAT y comunes presionan para formar gobierno sin esperar al 22 de mayo

Artadi y Puigdemont, el pasado 7 de abril en Berlín. :: J. M. / afp/
Artadi y Puigdemont, el pasado 7 de abril en Berlín. :: J. M. / afp

Los independentistas agotarán todas la posibilidades para intentar investir al expresidente de la Generalitat

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Con matices y diferencias en la urgencia entre unos y otros, Esquerra, el PDeCAT y Catalunya en Comú presionaron ayer al expresidente de la Generalitat para que desbloquee la formación del Gobierno en Cataluña sin esperar al 22 de mayo.

Un día después de que la manifestación convocada en Barcelona a favor de los presos secesionistas clamara por la constitución de un Ejecutivo autonómico para poner fin al 155 y después de que Carles Puigdemont se mostrara partidario de evitar nuevas elecciones y de proponer un nuevo candidato a la investidura, todas las miradas se clavaron sobre el expresidente para que mueva ficha y desbloquee la política catalana. Cataluña lleva sin Ejecutivo desde la destitución del gabinete colectiva del pasado 27 de octubre tras la declaración de independencia.

Para Esquerra, la investidura de un candidato efectivo y la formación de gobierno son cuestiones «urgentes»; los comunes instaron al expresidente a no agotar el plazo del 22 de mayo; mientras que la heredera de Convergència afirmó que «hace muchos meses que tenemos necesidad de gobierno».

El balón está en el tejado de Puigdemont, que se siente reforzado después de que la justicia alemana rechazara su extradición a España por rebelión. El expresidente se reunirá mañana en Berlín con el grupo parlamentario de JxCat para empezar a diseñar los próximos pasos de la legislatura. Todo está abierto, según dijo el domingo. Su intención, así lo verbalizó en TV-3, es que no haya repetición electoral y en ese punto cuenta con el apoyo unánime de las fuerzas catalanas, pero tampoco rechazó esa posibilidad. Como tampoco descartó volver a postularse como candidato.

Esta opción no es del agrado de Esquerra ni del PDeCAT (sí de la CUP y de la ANC), pero difícilmente podrán negarse si el expresidente apuesta por quemar las naves e intenta su investidura. En esa línea, Oriol Junqueras reclamó el sábado al expresidente que ponga fin a las «gesticulaciones» y los «actos estériles», como su reelección. El nuevo líder de Esquerra, Pere Aragonés, avisó además de que no serviría de nada un «presidente de una tarde».

Se refería al plan que tiene el independentismo sobre la mesa, que pasa por reformar la ley de la Presidencia de la Generalitat para permitir la investidura no presencial del candidato. Los independentistas tienen un mes para el cambio normativo. No es mucho tiempo, pero podrían acortar los plazos por la vía urgente. En cuanto tengan la reforma legal lista, Puigdemont podrá ser investido esté donde esté. Podría ocurrir que su elección fuera inmediatamente impugnada y suspendida por el Tribunal Constitucional. Pero podría ser la última bala del líder secesionista antes de ir a elecciones o antes de proponer a un aspirante viable en el último minuto.

Marc Solsona

Esquerra y el PDeCAT no quieren a Puigdemont de candidato, aunque no lo dicen abiertamente. De hecho, los convergentes insistieron ayer en que el líder nacionalista «es y seguirá siendo Puigdemont». Pero al mismo tiempo, la formación soberanista lanzó el nombre de Marc Solsona, alcalde de Mollerusa, para empezar a presionar con el baile de nombres.

Aunque no solo hay un problema de nombres. Frente a lo que el secesionismo califica de «represión del Estado», los grupos soberanistas muestran unidad sin grietas, donde ya no se ponen de acuerdo es en la hoja de ruta a seguir. Desde el 21-D, están divididos entre quienes (ERC y PDeCAT) apuestan por parar máquinas, rearmarse, ampliar la base y esperar mejores tiempos para relanzar el proyecto soberanista, y los que creen (una parte de JxCat, incluido el expresidente, y la CUP) que ahora es el momento de quemar las naves, seguir con el desafío frontal al resto de España y echar el resto. De ahí las dificultades para que el independentismo cierre un pacto.

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