Pastor cierra la puerta a que Puigdemont exponga su plan en el Congreso sin votación

Puigdemont asistiendo ayer al pleno del Parlamento catalán junto a su vicepresidente Junqueras y la consellera Munté. :: a. dalmau / efe

Condiciona su presencia en la Cámara baja a que sea tramitado como una proposición de ley, requisito que el líder catalán rechaza

MARÍA EUGENIA ALONSO MADRID.

Ana Pastor enterró las pretensiones de Carles Puigdemont de intervenir en el Congreso en un debate sin votación final. La presidenta de la Cámara baja rechazó ayer la última petición del líder de la Generalitat para exponer a los diputados su plan de convocar un referéndum de independencia en Cataluña el 1 de octubre y debatirlo sin que hubiera una votación. «La carta que nos ha dirigido no contiene la respuesta que esperábamos», reconoció poco después Puigdemont.

Pastor no se demoró en su réplica y apenas dos días después de haber recibido la misiva del presidente autonómico -que tardó once días en llegar a su destino- le contestó que el formato que proponía no tiene cabida en el reglamento del Cámara baja. La presidenta armó su carta con los argumentos de los servicios jurídicos y arguyó que, según el artículo 87 de la Constitución y el artículo 127 del reglamento del Congreso, su comparecencia solo podría acogerse en caso de que presentara una proposición de ley aprobada en el Parlamento catalán, una reforma constitucional o del Estatuto de autonomía y ésta debería ser debatida y, posteriormente, votada.

«Fuera de este procedimiento, el reglamento no contempla ningún debate en sesión plenaria en el que pudiera solicitar comparecer», apuntó Pastor en su carta, remitida a última hora del jueves. Ese trámite se ha utilizado en todas las reformas de estatutos, en la discusión de proposiciones de ley procedentes de parlamentos autonómicos o con el llamado plan Ibarretxe, que se presentó como una reforma estatutaria y que también fue debatido y rechazado en el Congreso en febrero de 2005. Un precedente que el Ejecutivo catalán no se plantea repetir de ninguna manera.

No obstante, Pastor recordó a Puigdemont que el reglamento del Senado sí prevé este tipo de comparecencias, no en pleno, pero sí en la Comisión General de Comunidades Autónomas de esa Cámara, donde pueden acudir los presidentes autonómicos que lo deseen y donde el mandatario catalán podría debatir con sus pares autonómicos, además de los senadores, su propuesta independentista. Una oferta que Puigdemont ya declinó en marzo, cuando solicitó una sala para dar una charla sobre la situación política en Cataluña y la Mesa del Senado le ofreció entonces esta solución. Puigdemont esgrimió en su negativa que él pidió impartir una conferencia y no participar en una comisión con formato parlamentario. «Es muy decepcionante. El Senado ha perdido una gran oportunidad de escuchar lo que tenemos que decir», dijo entonces el dirigente nacionalista.

Falta de interés

El presidente de la Generalitat lamentó ayer la negativa de Pastor a su petición porque a su juicio «no hay nada explícito en el reglamento del Congreso que lo prohíba» sino «falta de interés». «Un acuerdo de la mesa sería suficiente para habilitar cualquier fórmula para exponer, debatir y escuchar los argumentos del resto de grupos parlamentarios sobre lo que está pasando realmente en Cataluña y lo que nos proponemos hacer», afirmó.

El dirigente nacionalista recordó que su demanda respondía «a la petición que le había hecho el propio Mariano Rajoy» y rechazó la propuesta de Pastor de presentar una proposición de ley porque «Cataluña ya ha presentado muchas propuestas y todas han sido rechazadas». «Ya no nos queda nada más que ir a a explicarnos», pero «parece que no nos quieren escuchar», remachó.

Fuentes de la Presidencia del Congreso confirmaron que Pastor llamó también por teléfono a Puigdemont para explicarle que la carta responde exclusivamente a su petición de hablar para «todos los diputados», es decir, en el pleno. Sin embargo, el reglamento no impediría citar al líder de la Generalitat en una comisión, la Constitucional, como sugirió en su día el PDeCAT, para escuchar sus razones. Y quizá en ese marco podría comparecer sin que los grupos tengan necesariamente que votar. El Gobierno, sin embargo, asegura tener atada una mayoría que rechaza todo debate que no concluya en votación.

Desde el entorno de Puigdemont se tomaron la respuesta como un portazo a sus demandas «democráticas» y dieron por cerrada esta vía, con la que no se buscaba tejer nuevas alianzas porque el rechazo de PP, PSOE y Ciudadanos a la consulta unilateral es inamovible. El objetivo, explicaron estas fuentes, era más pedagógico que político, pero ahora solo queda avanzar hacia adelante.

Más

Fotos

Vídeos