Todos los partidos encuentran consuelo

El PP se aferra a su primer puesto, el PSOE ve «consolidación» del voto y Podemos se felicita por su victoria frente a las expectativas

P. DE LAS HERAS

Madrid. «El que no se consuela es porque no quiere». El dicho viene al dedillo para definir el análisis que ayer hicieron del estudio del CIS los grandes partidos. Sólo Ciudadanos registra una subida considerable. El PP se desploma; el PSOE baja ligeramente y aunque Podemos crece medio punto (irrelevante, dado el margen de error de la encuesta), cae a la cuarta posición. Los tres achacaron, sin embargo, los datos a un factor meramente coyuntural. «Pasajero», llegó a decir el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo.

El dirigente popular puso de relieve que, pese a lo que venían vaticinando algunos sondeos en diversos medios de comunicación, su formación sigue siendo la primera en estimación de voto, a casi seis puntos del partido de Albert Rivera. Y también dejó caer que a Ciudadanos suele irle mejor en las encuestas que en las elecciones de ámbito nacional. A eso se aferran los suyos. «Hay partido», argumentó ayer un miembro de la dirección popular en un reconocimiento implícito de su estado de ánimo.

La prueba de que en la fuerza gubernamental hay más inquietud de la que sus dirigentes están dispuestos a mostrar es el despliegue en los territorios, iniciado pocas semanas después de la debacle del 21 de diciembre en Cataluña. El número tres del PP se mostró esperanzado, de hecho, en que las convenciones que vienen celebrando sobre asuntos como educación, prisión permanente revisable o igualdad de oportunidades les ayuden a recuperar la iniciativa y «mejorar el resultado».

«Quitarse el miedo»

Maillo también recordó que se ha adelantado la elección de los candidatos a los comicios autonómicos y municipales de 2019, y dejó claro que el PP está dispuesto a pasar a la ofensiva en el Congreso tras un largo periodo de parálisis. El anuncio de la ampliación de delitos castigados con prisión permanente es un ejemplo. «Hay que quitarse el miedo a perder alguna votación -insistió-; que otros se retraten».

Es también lo que busca el PSOE, ansioso por salir del «bucle catalán» que les tiene maniatados. El portavoz del partido, Óscar Puente, calificó los datos del CIS «muy positivos» y se retrotrajo a enero de 2016, cuando aún no se habían celebrado las primarias que volvieron a elevar a Pedro Sánchez a la secretaría general, para presumir de un crecimiento de cinco puntos. Lo cierto es que, la llegada de la nueva ejecutiva al poder permitió a los socialistas remontar hasta casi un 25% en intención de voto, pero las siguientes oleadas del barómetro indican una leve tendencia a la baja o, en el mejor de los casos, un nulo crecimiento (ahora roza el 23%).

Puente apeló, como Maillo, a la «coyuntura» y esgrimió que lo importante es que existe una «clara consolidación» del voto. «Seguiremos trabajando lo más duro posible, con seriedad y una agenda económica, social y política para España», dijo. Los socialistas confían, no en vano, en beneficiarse de la pugna en la derecha, convencidos de haber dejado atrás a Podemos.

Pablo Iglesias, por su parte, llamó a no vender todavía la piel del oso. «Después de todos los titulares anunciando nuestra debacle -subrayó- el CIS dice que subimos». El líder de Podemos admitió que hay mucho que «mejorar» y prometió ir «a por todas». Pero avisó al resto de formaciones: «El bipartidismo terminó y cualquier puede ganar».

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