El partido de Rivera y el PNV se declaran la guerra sin cuartel

Ciudadanos promete acabar con «los chanchullos de los chicos de Sabino Arana», y los nacionalistas comparan a Rivera con Berlusconi

R. GORRIARÁN

madrid. Estaba larvada, pero ayer estalló la guerra sin cuartel entre Ciudadanos y el PNV. Abrió fuego el presidente de la formación nacionalista: «El mayor problema que tiene la política española es de color naranja y se llama Ciudadanos». Contraatacó Albert Rivera: «El mayor problema de España es el supremacismo, la insolidaridad y la voluntad de ruptura de los nacionalistas».

Hasta ahora, Ciudadanos arremetía contra el PNV en las espaldas del PP, al que reprocha cada vez que puede sus acuerdos favorables para los nacionalistas vascos en detrimento del resto de los territorios. Pero ayer prescindió de terceros y Rivera se lanzó a la yugular. Garantizó que si su partido gobierna se van a acabar «los privilegios y los chanchullos» que «los chicos de Sabino Arana y del cuponazo vasco» han arrancado a Mariano Rajoy a cambio de su respaldo a los Presupuestos.

El líder de Ciudadanos prometió que, si gobierna, el PNV no tendrá ese trato porque él defiende «la igualdad de todos y un modelo de financiación justo para todos, no solo para unos pocos». Rivera se refería al Cupo, la suma que paga el Gobierno de Vitoria al Estado cada año por los servicios públicos no transferidos y que en los últimos años es negativo para Hacienda. «Los españoles -subrayó- no quieren más nacionalismo, quieren más igualdad». Ciudadanos fue el único grupo del Congreso que votó en contra de la renovación del Cupo.

Unas palabras que eran la respuesta al líder del PNV, Andoni Ortuzar, quien desacreditó a Ciudadanos y a su presidente, que quiere ser «el (Enmanuel) Macron español» y se parece más a «(Silvio) Berlusconi con su populismo atroz». Si la solución de los problemas de España, agregó el dirigente nacionalista, tiene que venir de la mano de Ciudadanos «mal futuro tienen la política y la sociedad españolas».

Ortuzar afeó al partido naranja que haga política «a golpe de encuesta» y de «titular de periódico». Esa estrategia, a juicio del presidente del PNV, es la que ha estimulado a Ciudadanos para entrometerse en las relaciones de su partido con el PP, que ahora están «congeladas».

En ese escenario, el Gobierno tiene paradas las negociaciones con el PNV sobre los Presupuestos, y las correspondientes contrapartidas para el País Vasco, porque para su aprobación los nacionalistas, con ser un socio necesario, son un actor secundario ya que el principal apoyo es el de Ciudadanos.

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