El partido gestiona la frustración de una convención malograda

Los populares ensalzan el resultado del cónclave pero cunde la impotencia por no poder marcar la agenda política

N. VEGA

madrid. El «ruido» exaspera al PP. Es ese sonido atronador de las encuestas que recogen el ascenso de Ciudadanos y es la repercusión pública del caso Cifuentes. Funciona como un amplificador del estado de ánimo que atraviesa el partido y que impide a los populares marcar la agenda y recuperar la iniciativa. De ahí, la «frustración» que admiten fuentes que asistieron este fin de semana a la convención de la formación conservadora en Sevilla.

«¿Que ha habido contenido? Por supuesto que sí. Y, evidentemente, también ha habido ruido», intentó recomponer ayer la dirección en el balance del cónclave. El coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, salió en defensa del discurso «brillante» que Mariano Rajoy pronunció en la clausura y ensalzó el «éxito» de la cita. «Los militantes y cargos -enfatizó- se fueron a sus casas con las pilas cargadas, con ilusión renovada y ganas de comerse el mundo». Pero lo cierto es que la polémica sobre el máster de la presidenta madrileña lastró un encuentro diseñado para impulsar al PP a un año de las elecciones.

Ahora, en el corto plazo, los populares intentarán centrar los trabajos de la comisión que investiga en el Senado las finanzas de los partidos en el escándalo de los ERE que afecta al PSOE. Además, esta semana tienen previsto presentar un documento pactado entre las organizaciones del PP sobre el reto del agua.

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