El partido de Colau invita a participar en «la movilización» del 1 de octubre

Los comunes se suman al frente soberanista, aunque no abandonan la ambigüedad y no aclaran si están a favor o en contra de la secesión

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Catalunya en Comú, la formación de la izquierda soberanista que lidera Ada Colau, llamó ayer a su militancia a participar en la votación del 1 de octubre para responder a la oleada «represiva» desplegada a su juicio por el Gobierno del PP. Pero sin dar el rango de referéndum a la jornada, que para los 'comunes' se queda en una «movilización».

Después de meses de dudas, de decir que puede que sí, luego que no lo sé, Catalunya en Comú salió de la indefinición y emplazó a su electorado a «votar» en la consulta del 1 de octubre. La formación de la izquierda alternativa, que integra a Iniciativa, Barcelona en Comú y sectores de Podemos, decidió someter a sus bases una consulta interna para fijar la posición del partido y planteó la siguiente pregunta: «¿Tiene que participar Catalunya en Comú en la movilización del 1-O?». 2.053 personas respondieron que 'sí', el 59,4% de los votos, 1.404 dijeron que 'no', el 40,6%. Participó el 44% del censo.

Los 'comunes' prefieren hablar de «movilización» del 1-O, pues no le dan la categoría de referéndum vinculante que le otorga la Generalitat. «No es el referéndum que nos gustaría», afirmó ayer la portavoz de la formación Elisenda Alamany. «No es la solución ideal, pues no se dan todas las garantías», dijo. En principio, Catalunya en Comú no se moja y su portavoz advirtió: «No nos significaremos por el sí o por el no, no haremos ese tipo de campaña».

Tampoco harán campaña, como la que realizan los secesionistas, aunque algunos de sus dirigentes comparten actos con miembros de la izquierda soberanista. Además, buena parte de los dirigentes del partido, como Colau, Xavier Domènech, Jaume Asens, Gerardo Pisarello o la propia Alamany, irán a votar y con toda probabilidad lo harán a favor de la independencia porque han defendido en distintas ocasiones posiciones separatistas.

La decisión de Catalunya en Comú se anunció 24 horas después de que Carles Puigdemont y Ada Colau hicieran público un acuerdo entre la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para que la ciudadanía pueda votar el 1-O en la capital catalana a pesar de las prohibiciones. Ninguna de las partes ha querido dar detalles, pero Colau dijo ayer que el pacto preserva «a la institución y a los trabajadores», por lo que podría deducirse que los colegios electorales en Barcelona serán de titularidad autonómica y no participarán los funcionarios municipales.

Pacto global

En cualquier caso, el acuerdo es más amplio y va más allá de la logística electoral, como pudo comprobarse con la carta que Puigdemont, Junqueras, Forcadell y Colau enviaron al Rey y Rajoy para negociar el referéndum y con la decisión de los 'comunes' de participar en la consulta.

Después de que Colau amagara con desmarcarse de la consulta y, sobre todo, después de la intervención de Joan Coscubiela en la Cámara catalana durante el debate de la ley de transitoriedad, en el que se mostró más crítico que nadie con la hoja de ruta secesionista, las alarmas saltaron en el independentismo. Para el soberanismo es clave contar con Catalunya en Comú porque dota de mayor transversalidad al frente secesionista y se asegura cientos de miles de votos en el 1-O (la mayoría favorable, pero también en contra), que darán más credibilidad a la votación, que no la tendría si el sí se impone a la búlgara.

El acuerdo entre Puigdemont y Colau es una especie de pacto de no agresión. Los 'comunes' no se desmarcan, pero tampoco se implican al cien por cien en un asunto que en definitiva no es su guerra. Puigdemont mantiene el frente proreferéndum y a Colau le permite tomar distancias con los llamados 'unionistas'. Asimismo le permite mantener cierta ambigüedad, con la que se asegura la paz interna, ya que la consulta realizada para decidir la posición del partido ha visualizado que hay un amplio sector de la formación (el 40%) que no se siente interpelado a participar en el referéndum. «Somos el único espacio transversal que queda», presumen los 'comunes'.

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