Un Parlament dividido pone la directa hacia el 1-O tras el debate más crispado de su historia

Los diputados de Ciudadanos, PSC y PPC abandonan ayer el Parlament para no votar la ley. :: t. albir / efe/
Los diputados de Ciudadanos, PSC y PPC abandonan ayer el Parlament para no votar la ley. :: t. albir / efe

Los independentistas anuncian que declararán la secesión el 4 de octubre aunque el Tribunal Constitucional anule la consulta

CRISTIAN REINO BARCELONA.

La Cámara catalana dio ayer su paso más trascendental desde la recuperación de la democracia y la creación del Estado de las Autonomías. Con los votos de Junts pel Sí y la CUP, que tienen la mayoría absoluta, el Parlamento catalán aprobó la norma que debe servir de base legal para la celebración de la consulta del 1 de octubre y que contempla la declaración de la secesión el día 4 siempre que gane el 'sí'.

El independentismo consumó el desafío y puso la directa hacia la ruptura con el resto de España, en un debate y una votación que escenificaron la división en la política catalana como consecuencia del proceso soberanista. Y es que, poco antes del momento de la votación, Ciudadanos, PSC y PP se ausentaron del hemiciclo, mientras que Catalunya Sí que es Pot (rota internamente) se abstuvo. Los diputados del PP dejaron banderas catalanas y españolas sobre sus escaños aunque una diputada de Podemos quiso retirarlas. Fue el último capítulo de una sesión, histórica para los independentistas y lamentable, dantesca y vergonzosa para la oposición, en la que la crispación fue la nota característica de una larga jornada parlamentaria, que comenzó a las nueve de la mañana y acabó después de las nueve y media de la noche.

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15. Se reanuda la sesión plenaria tras rechazar la solicitud también de Ciudadanos. Se aprueba por 72 votos a favor, 60 en contra y 3 abstenciones alterar el orden del día y debatir la ley.
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30. El líder del PSC avanza que su partido presentará un recurso de amparo ante el Constitucional al considerar que la tramitación y aprobación de la ley del referéndum supone una «pérdida» de los derechos de los diputados.
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40. La oposición pide que se suspenda la sesión para poder preparar las enmiendas. Tras sus reticencias iniciales, Forcadell accede.
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15. La vicepresidenta anuncia en la Moncloa que el Gobierno va a impugnar los acuerdos del Parlamento autonómico y apunta a la responsabilidad penal de Forcadell: «No he pasado más vergüenza democrática en mi vida».
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00. Antes de que llegue el escrito del Ejecutivo, el Constitucional concluye el pleno sin debatir nada relacionado con Cataluña.
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00. Empieza la sesión de control al Gobierno antes del debate de la ley del referéndum. Forcadell advierte a la oposición de que no se admiten enmiendas a la totalidad. Una hora después, la Mesa vuelve a reunirse para estudiar las quejas de la oposición.
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57. El Consejo Garantías Estatutarias avala el derecho de la oposición a pedir un dictamen sobre el contenido de la norma. Pero el Parlamento continúa adelante y procede con el debate.
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15. Comienza la votación de la norma. Ciudadanos, PSC y PP abandonan el hemiciclo catalán.
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34. La ley del referéndum se aprueba con 72 votos a favor, ninguno en contra y cero abstenciones. Los diputados secesionistas cantan 'Els Segadors'. Ciudadanos anuncia una moción de censura..
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15. Puigdemont firma desde el Parlamento la convocatoria del referéndum para el 1 de octubre.

La Mesa del Parlamento autonómico se reunió hasta en cinco ocasiones, con las respectivas interrupciones del pleno, propiciadas por la oposición que llevaba la consigna clara de obstaculizarlo al máximo. Con dos objetivos: ganar tiempo para tratar de impedir la tramitación, lo que hubiera supuesto un duro golpe para los secesionistas en su día D, en el día en que anunciaron que ya serían soberanos; y por otro, para responder al secesionismo con su misma medicina.

Los diputados de Ciudadanos, PSC y PP abandonaron el pleno en el momento de la votación

Si el referéndum es una cuestión de democracia, según afirman los soberanistas para defender la consulta, desde el frente no secesionista les recordaron que también tienen que cumplir los procedimientos y los reglamentos parlamentarios. Y ahí, los grupos de la oposición encontraron ayer un filón para atacar a la mayoría que da apoyo al Gobierno de Puigdemont.

A menos de un mes para el referéndum, Junts pel Sí y la CUP demostraron que tienen prisa, que tienen trabajo aún por hacer y la oposición denunció «atropellos democráticos», «cacicadas», «prácticas antidemocráticas», «vulneración de los derechos de los parlamentarios» por la forma elegida para tramitar la ley. La premura del tiempo obligó a los secesionistas a optar por una tramitación de urgencia, tras cambiar el orden del día una vez empezó el pleno, en la que los grupos opositores no pudieron presentar enmiendas a la totalidad, ni pedir informes al Consejo de Garantías Estatutarias, el órgano autonómico encargado de dictaminar si una ley se ajusta al Estatuto y a la Constitución, e ignorando un informe de este propio organismo, que avisó a la mayoría soberanista que los grupos deben tener la potestad de pedir dictámenes al Constitucional catalán.

Soberanía

En cualquier caso, a los secesionistas les importa bien poco lo que pueda decir este organismo, teniendo en cuenta que la ley del referéndum desafía toda la normativa vigente y hace borrón y cuenta nueva con la Constitución y el Estatuto. «Hemos aprobado una ley para poder votar», afirmó Lluís Corominas, de Junts pel Sí. «Queremos conseguir la independencia, hoy empieza todo», añadió. Para Anna Gabriel, de la CUP, Cataluña abandonó ayer el autonomismo y entró en la «soberanía».

Esta es la idea de fondo que proclama la ley del referéndum, que declara a Cataluña como sujeto «político soberano», que como tal «ejerce el derecho a decidir libremente democráticamente su condición política». La norma crea un régimen jurídico excepcional que prevalece jerárquicamente sobre la Constitución y sobre «todas aquellas leyes con las que pudiera entrar en conflicto, en tanto que regula el ejercicio de un derecho fundamental e inalienable del pueblo de Cataluña».

Cinco años después del inicio del proceso soberanista catalán, que comenzó con la manifestación de la Diada de 2012 y con la convocatoria electoral de Mas, el secesionismo dio el salto definitivo hacia la desconexión, a pesar de que no cuenta con la mayoría de los votos (sí de escaños), ya que Junts pel Sí y la CUP sumaron en las elecciones de 2015 el 47% de los sufragios.

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