Oxfam Intermón registra cuatro casos de acoso o abuso sexual en España desde 2012

El director de Oxfam Intermón, José María Vera, ayer, en Madrid. ::  Juan Carlos Hidalgo / Efe/
El director de Oxfam Intermón, José María Vera, ayer, en Madrid. :: Juan Carlos Hidalgo / Efe

El ministro Cristóbal Montoro lamenta que la organización «no cuide más su casa» y el Nobel Tutu dimite como embajador de la ONG

ÁLVARO SOTO

madrid. El escándalo de Haití, en el que altos directivos de Oxfam Gran Bretaña pagaron por servicios sexuales a prostitutas y en algunos casos a menores con fondos destinados a cooperación durante la campaña del terremoto de 2010, ha obligado a la filial española de la ONG a reaccionar y hacer públicos los casos de acoso y abuso que habían registrado. Oxfam Intermón ha sancionado a cuatro trabajadores por acoso o abuso sexual desde 2012. El primer caso es el pago de servicios sexuales a una persona adulta (que terminó en el despido del trabajador), otros dos son comentarios sexuales inapropiados de empleados que fueron amonestados de manera formal (y así figura en su expediente) y finalmente, se produjo otro de intimidación de un trabajador a una compañera (cuando llegó la denuncia, el empleado ya había salido de la organización, asegura la ONG). Estos actos de «mala conducta» tuvieron lugar en proyectos en África y en América Latina y Oxfam Intermon subraya que no puede dar más información debido a la Ley de Protección de Datos.

Oxfam Intermón explica que desde 2012 ha reforzado sus protocolos de actuación ante estas situaciones. La directora general adjunta en España, Pilar Oresnes, señaló ayer que en los últimos cinco años ha cambiado el proceso de selección del personal, de manera que se tiene en cuenta «no solo la experiencia y el conocimiento, sino también los valores de las personas contratadas, especialmente si ocupan puestos de liderazgo». Además, Oresnes asevera que los nuevos empleados están obligados a firmar un código de conducta y que durante su proceso de aprendizaje, son acompañados «para que estas conductas se vivan personalmente». La entidad también destaca que ese año se puso en marcha un buzón ético donde los trabajadores pueden denunciar actitudes contrarias a los valores de la ONG, denuncias que Oxfam estudia y que se traducen en medidas disciplinarias y en un apoyo concreto a la víctima.

«Contundencia»

El director de Oxfam Intermón, José María Vera, resaltó que la entidad luchará con contundencia contra las actitudes de acoso y abuso sexual. «Queremos fortalecer aún más nuestros protocolos frente a estas situaciones y con ello demostrar tolerancia cero», dijo Vera, que también recordó que la ONG cuenta con 1.400 trabajadores en España y 1.700 voluntarios, «en total, 3.100 personas íntegras y comprometidas en la lucha contra la pobreza».

La dimisión de la directora adjunta de Oxfam, Penny Lawrence, y la detención del presidente de Oxfam Internacional, Juan Alberto Fuentes, por un caso de corrupción en Guatemala no vinculado a la ONG, son otros dos problemas que afronta la entidad. «La dimisión fue inmediata», defendió Vera; «y en el caso de Fuentes, era el presidente de Oxfam Internacional, un patronato de carácter consultivo». «Tenía una larga trayectoria de justicia social y era un economista muy reconocido con una trayectoria impecable», apuntó.

Mientras tanto, el goteo de dimisiones dentro de la organización continúa. El exobispo sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz, anunció ayer que renunciaba a su cargo de embajador de la ONG británica. Tutu se declaró «profundamente decepcionado por las acusaciones de inmoralidad y de posible comportamiento criminal de trabajadores humanitarios», dijo, y se mostró «entristecido por el impacto de esas alegaciones sobre miles de personas que apoyan las buenas causas de Oxfam».

Y a Oxfam Intermón se le ha abierto un nuevo frente. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aprovechó el escándalo de Haití para cargar con una de las ONG más críticas con la gestión del Gobierno. «Deberían cuidar más su casa y no hablar de las casas ajenas», dijo el ministro. «Las ONG que reciben subvenciones públicas están auditadas, publican sus cuentas, están sometidas a control e incluso al propio control del Tribunal de Cuentas. Exigen esa transparencia en su contabilidad. Otra cosa es que determinadas ONG que son las que también van predicando y difundiendo un planteamiento cuasi ideológico sean precisamente las que después incurran en planteamientos muy poco éticos», concluyó.

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