Los números dan, las cuentas no

La Presidencia del Parlament, clave en la anterior legislatura, peligra para el soberanismo sin sus diputados huidos y presos

C. REINO

barcelona. En base a la aritmética, el independentismo cuenta con la fuerza para hacerse con el control de la Mesa del Parlament, clave en el 'procés' a lo largo de la pasada legislatura. Pero no solo los números cuentan en esta ocasión excepcional. El menor problema es encontrar el perfil que se ajuste a los objetivos de cada uno de los partidos secesionistas. De entrada, las cuentas no están claras. El independentismo tiene 70 escaños, dos más que la mayoría absoluta. En circunstancias normales, la investidura sería pan comido, la CUP mediante.

Sin embargo, los grupos secesionistas tienen a ocho de sus diputados electos o en prisión o fugados en Bruselas. Si el Supremo impidiera a Junqueras, Sánchez y Forn participar en la sesión constitutiva del Parlamento y Puigdemont y los otros cuatro exconsejeros insisten en no volver de la capital belga, la mayoría independentistas menguaría a 62. Los constitucionalistas tienen 57 escaños y podrían dar la batalla con los comunes, que tienen ocho. La coalición de Podemos ya ha dicho que no piensa ayudar a Ciudadanos en su objetivo de conquistar la presidencia de la Cámara, pero todo puede pasar.

Incluso que la presidencia de la Cámara recayera en un candidato de los comunes. Desde el lado independentista también tienen mucho que ofrecer a los comunes. Para asegurarse de que no apoyan a Cs, Junts per Catalunya y ERC podrían ofrecer un puesto en la mesa. Ésta estará integrada por dos miembros de Cs, dos neoconvergentes y dos republicanos y uno del PSC. Pero si entran los comunes, los independentistas perderían la mayoría, extremo decisivo, si Puigdemont quiere volver a destripar a su antojo el reglamento de la Cámara para tratar de forzar una investidura telemática. También podría ocurrir que dos de los tres parlamentarios encarcelados salieran de prisión el día 11 o que el juez les permita asistir a la sesión parlamentaria o que incluso, como ya empiezan a admitir, los cuatro exconsejeros que acompañan a Puigdemont en su 'exilio' belga renuncien al acta y se corra la lista.

Mientras que el independentismo elabora su estrategia, Ciudadanos mueve ficha. Tras semanas de presiones del PP, los liberales confirmaron finalmente el sábado que presentarán a como candidato a dirigir la cámara a su diputado José María Espejo-Saavedra. Populares y socialistas no le negarán el voto, pero sin los comunes sus opciones son nulas. Y aquí es donde, pese a sus pésimos resultados, la coalición de Ada Colau y Pablo Iglesias puede jugar sus cartas al situarse entre los dos polos que monopolizan la política catalana.

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