El 'niño bonito' de los expresidentes

Albert Rivera, el pasado jueves, rodeado de periodistas. :: EFE/
Albert Rivera, el pasado jueves, rodeado de periodistas. :: EFE

En el PP y, más recientemente, en el PSOE se lamentan de que José María Aznar y Felipe González tratan de favorecer de manera descarada al líder de Ciudadanos, Albert Rivera

PAULA DE LAS HERAS

Madrid. Sostiene un ex alto cargo del PP, que trabajó en el Gobierno de José María Aznar y en los últimos años ha coincidido mucho con Felipe González, que si no tuviera tan elevada carga simbólica seguramente los dos expresidentes del Gobierno se habrían dado ya de baja de sus respectivos partidos. Que es tensa su relación con quienes dirigen las formaciones para las que ellos lograron unas mayorías absolutas hoy inimaginables resulta obvio. Y quien mejor ha sabido aprovecharlo para ensanchar su nicho de votantes es Albert Rivera, siempre dispuesto a profesarles una admiración que los suyos les niegan.

Los gestos de reconocimiento que los expresidentes han dedicado a cambio al líder de Ciudadanos -quizá, hasta esta semana, más evidentes en el caso de Aznar que de González- escuecen por igual a cuadros populares y socialistas, aunque unos y otros traten de restar importancia al tirón que a estas alturas puedan ejercer en su electorado. «Más de lo mismo -se quejaba el miércoles un miembro de la ejecutiva de Pedro Sánchez tras oír una entrevista de su antaño idolatrado secretario general en la Ser-. Felipe está en favorecer a Rivera».

Tampoco es que el que fuera jefe del Ejecutivo entre 1982 y 1996 se deshiciera en elogios hacia el presidente de Ciudadanos. Sí dijo que sentía una suerte de «orfandad representativa» pero, con ser ese un comentario que deja clara su opinión sobre Sánchez (por otro lado, a la altura de la que debía tener de José Luis Rodriguez Zapatero cuando en 2011 dejó caer aquello de que aún era militante pero «cada vez menos simpatizante» del PSOE), no implica que vea a Rivera con mejores ojos. De hecho, añadió que echaba en falta a «alguien» capaz de explicar en 20 minutos adónde quiere llevar al país en los próximos años y sin hacer distingos entre los líderes políticos del momento añadió que ahora es difícil «identificar un proyecto de España»; exactamente, lo que Rivera suele decír que sí tuvieron Aznar y González.

Lo que provocó cierto resquemor entre algunos socialistas, en cualquier caso, es que el expresidente dijera que no habla con el secretario general del PSOE y, en cambio, desvelara que lo hace a veces con el dirigente de la formación liberal. Lo cierto es que Sánchez no le llama y Rivera, sí. Porque con el líder de la oposición salió tarifando hace algo más de un año, en la 'primera vida' de Sánchez al frente de la formación, justo antes de su defenestración en el intenso Comité Federal del 1 de octubre de 2016.

«Felipe reveló una conversación privada que había tenido con Pedro; eso es imperdonable», dice uno de los principales colaboradores del renovado secretario general en aquel momento. Se refiere a que, para presionar a favor de una abstención en la investidura de Rajoy y evitar unas terceras elecciones, González contó, también en la Ser, que el propio Sánchez le había asegurado que no impediría la formación de Gobierno. Después, en las primarias, se puso de lado de Susana Díaz, aunque él asegura que esa interpretacion no es del todo ajustada.

«Responsabilidad política»

El caso es que, más allá de estos episodios, que según los de Sánchez hicieron que el expresidente perdiera «mucho crédito» entre las bases del partido, no ha habido niguna declaración o gesto evidente que permita pensar que González prefiera a Rivera por encima de su sucesor. En la cúpula del PSOE, no obstante, hay quien sostiene que el veterano exdirigente no es en absoluto ajeno a editoriales críticos con su líder y amables con el de Ciudadanos, en medios con los que tiene una estrecha vinculación.

En público, lo más positivo que ha dicho González del presidente del partido centrista es que su decisión de negociar la investidura de Rajoy fue «un gran acto de responsabilidad política». Eso sí, también han compartido actos de apoyo a la oposición al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Y así como es difícil encontrar una foto reciente en la que aparezca con Sánchez, sí la hay con Rivera: el pasado mayo, en un acto para conmemorar el 50 aniversario de 'Cien años de soledad', de Gabriel García Márquez.

Los guiños de Aznar, en cambio, parecen más evidentes. Después de renunciar a la presidencia de honor del PP y desvincular su fundación, FAES, del partido, y tras criticar sin reparos la gestión de Mariano Rajoy, dijo de Rivera que tiene unas «unas cualidades personales relevantes». Eso fue en el programa de Bertín Osborne, en abril. En mayo, le invitó a clausurar el máster de liderazgo en el Instituto Atlántico, que él preside. Y, tras los comicios del 21-D alabó su campaña y su posición política (a través de FAES).

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