Los Mossos sabían que el imán estaba en Ripoll cuando preguntó la Policía belga

El consejero catalán de Interior acusa a las fuerzas de seguridad españolas de ocultar información a su Policía

R. GORRIARÁN

madrid. Los Mossos d'Esquadra sabían que el imán Abdelbaki Es Satty vivía y trabajaba en Ripoll cuando la Policía de Vilvoorde preguntó por él, y así se lo comunicaron a sus colegas belgas. El consejero de Interior desveló este detalle, que contradice la primera versión que dio su departamento la semana pasada, cuando dijo que lo Mossos no sabían nada del imán y que solo habían encontrado en sus archivos un Es Satty, pero de nombre Mustafa, que había sido investigado en 2006. Cuando se recibió la pregunta en enero de 2016, explicó ayer Joaquim Forn, se responde que «no hay ningún tipo de sospecha» sobre esa persona, con la precisión de que «no está en Barcelona sino en Ripoll». El consejero señaló en la cadena Ser que la Policía belga en ningún momento dice en su correo electrónico que «tiene alguna pista» sobre sus posiciones islamistas radicales u otros indicios delictivos.

Es Satty se instaló en Ripoll en la primavera de 2015 tras haber cumplido una condena de cuatro años de cárcel por tráfico de drogas. Trabajó como imán en la comunidad El Fath durante siete meses, hasta que en enero de 2016 viajó a Vilvoorde. Allí vivió en casa de su primo y buscó trabajo como religioso en esa localidad, distante apenas 12 kilómetros de Bruselas, y en la vecina Diegem. Regresó en marzo a Ripoll y esta vez se colocó en la mezquita de la comunidad Annour entre la indiferencia de los cuerpos de seguridad.

Una indiferencia que en el caso de los Mossos obedeció, según el consejero, a que no contaba con toda la información necesaria sobre el religioso. Forn aseguró que «más que fallos» hubo «voluntad política» para ocultar información a los Mossos d'Esquadra porque en el Ministerio del Interior se les consideraba una «policía de segunda». Subrayó que la Policía Nacional no informó al cuerpo catalán de que habían pinchado el teléfono de Es Satty en 2005, al que investigaban dentro de la 'operación Chacal' contra una célula yihadista. Pero Forn no quiso engordar las discrepancias y admitió que, aunque hubieran tenido toda la información, tampoco podía garantizar que los Mossos hubieran evitado los atentados. También quiso poner en valor que tras los atentados en Barcelona y Cambrils la colaboración «ha cambiado» y la información entre los cuerpos policiales «fluye de manera natural y positiva».

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