Los Mossos retiran los retratos de Puigdemont de las comisarías

Agentes de los Mossos frente al Parlamento catalán. :: R. m. /reuters/
Agentes de los Mossos frente al Parlamento catalán. :: R. m. /reuters

Zoido se olvida de los agravios del 1-O y promete a los agentes autonómicos que volverán a ser «la policía de todos los catalanes»

MELCHOR SÁIZ-PARDO BARCELONA.

En el Ministerio del Interior nunca temieron una «rebelión generalizada» de los Mossos d'Esquadra tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, pero tampoco esperaban que el cuerpo autonómico, básico para la estabilidad de Cataluña hasta las elecciones del 21 de diciembre, se comportara, «casi en bloque», con el grado de lealtad que está demostrando. Sobre todo, después de los gravísimos desencuentros que tuvieron lugar el pasado 1 de octubre cuando la policía autonómica no apoyó a la Policía y a la Guardia Civil, a pesar de las órdenes judiciales, en el desalojo de los colegios o después de la «traición» por no ayudar a rescatar a los guardias acorralados por la multitud el 20 de septiembre durante los registros de la 'operación Anubis' en Barcelona.

Pero todo parece haber cambiado 48 horas después de 155. Y como muestra, un botón. La nueva Jefatura de los Mossos ordenó ayer la retirada de todas las comisarías y edificios oficiales del cuerpo de los retratos de Carles Puigdemont y del exconsejero de Interior Joaquím Forn. Los agentes, según explicaron fuentes de los Mossos, acataron la orden. Lo mismo que hicieron el viernes horas después de la declaración de independencia unilateral, cuando los mandos de la institución ordenaron de manera tajante que nadie se dedicara a quitar banderas de España. Y nadie lo hizo.

Ayer, asumiendo de forma casi militar la destitución del Gobierno de Puigdemont, los Mossos d'Esquadra también retiraron los vehículos oficiales a los consejeros como prolongación, explicaron fuentes de la jefatura del cuartel general del cuerpo en Sabadell, de la decisión adoptada el sábado de quitarles también la escolta.

Juan Ignacio Zoido, quien desde el viernes es la máxima autoridad de los Mossos d'Esquadra, quiso agradecer los gestos de lealtad. El ministro del Interior dirigió ayer una carta abierta a los 17.000 agentes autonómicos y a los más de 12.000 policías y guardias civiles (entre la plantilla fija y los refuerzos) que se encuentran en Cataluña. En la misiva no hubo ni un solo reproche a los policías catalanes, a pesar de que la Guardia Civil tiene en marcha una macroinvestigación para llevar ante los tribunales a todos los agentes autonómicos que el 1-O se cruzaron de brazos o, incluso, colaboraron con el referéndum o se enfrentaron con los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado.

Conciliador

Zoido se mostró conciliador. A unos y a otros (todos ellos ahora bajo su mando) les pidió que, en estas horas tensas, den «lo mejor» de ellos mismos, al tiempo que prometió que «los Mossos d´Esquadra volverán a ser la policía de todos los catalanes».

El ministro rompió una lanza en su carta en castellano y catalán por la cooperación, y optó por dejar de lado, al menos por el momento, las heridas todavía abiertas. «Si quieres id rápido id solos, si quieres ir lejos id bien acompañados», avisó el ministro antes de referirse al 155 como el intento de Gobierno para «restablecer la normalidad democrática y la convivencia en Cataluña».

En su misiva, Zoido también dio un toque de atención obvio, más dirigido, sin duda, a los mossos que a los guardias civiles y policías que llevan cerca de un mes y medio lejos de sus casas. Pero advirtió a todos: «Vuestra obligación de acatar órdenes, garantizar los derechos y libertades de todos, y cumplir con los mandatos recogidos en la Constitución y el Estatut».

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