Los Mossos e Interior vuelven a chocar por la lucha contra las células yihadistas

MATEO BALÍN

madrid. Las diferencias entre los Mossos y el Ministerio del Interior sobre la coordinación policial en la lucha contra el terrorismo yihadista volvió a quedar ayer patente, solo una semana después de que el último integrante de la célula de Ripoll fuera abatido. Pese a los mensajes conciliadores la misma noche de los atentados del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sobre el trabajo entre las fuerzas de seguridad, en los segundos niveles la brecha se agranda con el paso de los días.

Uno de los protagonistas es el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, que ha liderado la respuesta policial ante la opinión pública tras los ataques ante la ausencia de instituciones del Estado como la Fiscalía de la Audiencia Nacional, responsable de indagar los delitos terroristas, o del fiscal general José Manuel Maza, cuyo departamento defiende el interés público.

Primero fueron los reproches desde Cataluña por la ausencia de los Mossos antes de los atentados en el Citco (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado), dependiente de Interior, y en Europol (Oficina Europea de Policía). Después llegó un comunicado de los principales sindicatos de Policía y Guardia Civil, SUP y AUGC, en el que criticaban con dureza a los Mossos por prohibir la entrada de un equipo de los Tedax a la finca de Alcanar (Tarragona), donde explotó el laboratorio de la célula que precipitó los ataques.

Sin información del imán

Y ayer Trapero volvió a incidir que la policía catalana no ha salido «bien librada» en el reparto de la información de organismos de seguridad europeos por parte de la Policía: «Esto es así y no me lo puede discutir nadie», dijo en una entrevista a la radio pública catalana. El jefe de los Mossos también lamentó que apenas sabían nada del imán de Ripoll. «Solo el nombre de pila», afirmó.

Asimismo, desmintió que la Guardia Civil les pidiera intervenir en Alcanar e insistió que en el primer momento de la explosión «no había pistas» sobre que se estaban preparando explosivos y afirmó que la juez no les ordenó investigar en esta línea.

Previamente, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, aseguró que «no había rasgo de radicalización» en el imán, por ello no se transmitió información a los Mossos. Y sobre las críticas por la falta de comunicación, negó tal extremo. «Hay quien no quiere que sea así, pero yo digo que la colaboración es estrecha», dijo.

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