Los Mossos dieron instrucciones secretas el 1-O para la «inacción»

Un agente de los Mossos contampla la votación. :: cesar manso/AFP/
Un agente de los Mossos contampla la votación. :: cesar manso/AFP

Lamela revela que la cúpula del cuerpo impartió órdenes «orales» en las «ocho regiones policiales» para desobedecer al TSJC

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Madrid. Hasta ahora era una sospecha muy firme entre las fuerzas de seguridad, pero ahora ya está negro sobre blanco en un documento judicial. La juez Carmen Lamela, que investiga la supuesta pasividad de los Mossos d'Esquadra el 1-O, ya no tiene dudas. Considera probado que «los altos mandos» del cuerpo autonómico, «dirigidos por Josep Lluís Trapero» (ya imputado en esta causa), «impartieron determinadas órdenes a los agentes que fueron transmitidas desde las ocho Regiones Policiales de Mossos D'Esquadra, comunicándoles oralmente una serie de instrucciones o pautas de actuación distintas y contradictorias a las escritas» en las que se daban instrucciones para obedecer al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y desalojar los colegios de votación.

Lamela -en un auto al que ha tenido acceso este periódico, fechado el pasado 2 de noviembre y en el que resuelve varias peticiones de la Brigada Provincial de Información de Barcelona- hace un largo resumen del estado de su investigación sobre la supuesta sedición en la que habría participado Trapero y otros agentes. La instructora acusa directamente a la cúpula de la institución de haber desobedecido las órdenes del Tribunal Superior de Cataluña «enmascarando» su actuación bajo los principios de «proporcionalidad, congruencia y oportunidad», cuando en realidad «el día del referéndum no actuaron ninguna de las unidades especializadas en control de masas y tampoco hicieron nada antes de las 06:00 horas de la mañana, sabiendo que se habían hechos numerosísimos llamamientos a los ciudadanos para que ocupasen los colegios de votación» y «sin que se adoptasen medidas para evitarlo».

«Conexión directa»

La instructora descalifica con crudeza, por «genérico y ambiguo», el documento que la cúpula de los Mossos envió el 29 de septiembre a todas las comisarías y en el que Trapero ordenaba el desalojo de los centros de votación, al tiempo que prohibía a los agentes hacer uso de la fuerza, ni siquiera de las defensas (porras), para vaciar los colegios ocupados. Con estos antecedentes, la juez zanja que «la inacción de los Mossos d'Esquadra, ya desde los días anteriores al 1 de octubre, y este mismo día durante la celebración del referéndum, fue manifiesta». El cuerpo autonómico se puso de perfil «como consecuencia de las instrucciones o pautas de actuación derivadas de la cadena de mando dirigida por Josep Lluís Trapero, en conexión directa con los miembros comité estratégico, entre los que se encontraban Jordi Sánchez y Jordi Cuixart», los líderes de ANC y Ómnium, encarcelados en este mismo procedimiento.

Esa «inacción» fue, en opinión de Lamela, la que «determinó la necesidad de que las fuerzas de Seguridad del Estado debieran actuar activamente para evitar la celebración del mencionado referéndum pero con imposibilidad de disponer ni de efectivos suficientes ni de abarcar todo el territorio catalán».

Lamela recuerda que, en cualquier caso, esa «inactividad» ya se veía venir después de que el director de los Mossos, el cesado Pere Soler , avisara el 27 de septiembre que «ante el referéndum ilegal», la «misión de los Mossos es garantizar derechos, no impedir su ejercicio».

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