Los Mossos desecharon el aviso sobre el atentado en La Rambla al no verlo fiable

El mayor de los Mossos conversa con la responsable de redes sociales de la policía catalana, ayer, junto al consejero de Interior. ::  A. Dalmau / efe
El mayor de los Mossos conversa con la responsable de redes sociales de la policía catalana, ayer, junto al consejero de Interior. :: A. Dalmau / efe

Recibieron el informe el 25 de mayo a través de la Policía pero el análisis de Interior y el suyo coincidieron en que no era veraz

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Los Mossos d'Esquadra desecharon el aviso recibido el 25 de mayo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos sobre un atentado terrorista en La Rambla porque tenía «una fiabilidad muy baja»; un análisis que compartieron los expertos del Ministerio del Interior. Por esa razón la alerta nunca llegó a tomarse en consideración en «las mesas de evaluación antiterrorista» del 25 de mayo y 8 de junio, que reúnen a los jefes de información de la Policía Nacional, Guardia Civil, CNI, Citco, Mossos y Ertzaintza, ni en la Junta de Seguridad de Cataluña celebrada el 10 de julio.

Esta fue la explicación que dieron ayer el consejero catalán de Interior, Joaquim Forn, y el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, que confirmaron la existencia de un aviso casi tres meses antes de los ataques, información publicada ayer por El Periódico de Catalunya y ratificada también por fuentes de la lucha antiterrorista en Madrid. Las divergencias surgen al identificar la fuente informante. Para el diario fue el National Counterterrorism Center (Centro Nacional Contraterrorista, NCTC en sus siglas en inglés) de Estados Unidos, una organización creada tras los atentados del 11-S y que coordina a diversas organizaciones de inteligencia y espionaje, desde la CIA al FBI o la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y los departamentos de Estado, Justicia, Defensa y Seguridad Nacional de Estados Unidos, según explica la entidad en su página web. Pero el jefe de los Mossos negó que el informante fuera el NCTC o la CIA y se negó a revelar su fuente. Solo dijo que el texto «no estaba firmado».

Para Trapero, como para Forn, lo más importante no es la existencia de una alerta casi tres meses antes de los atentados, sino que todo esto es una operación para «desprestigiar y ensuciar» a los Mossos por su «excelente» investigación de los atentados del 17 de agosto con una campaña de «intoxicación». Hecha y repetida esta consideración, el mayor de la Policía catalana volvió a la carga con que el aviso no llegó a través de una agencia de inteligencia de Estados Unidos, como sostiene El Periódico, porque los Mossos no tienen relación con esas organizaciones dado que sus interlocutores son las fuerzas de seguridad de los estados. El informe llegó, según fuentes de la lucha antiterrorista, a la Policía Nacional, que, a través del Ministerio del Interior, lo envió a la Consejería de Interior del Gobierno catalán, desde donde se remitió a los Mossos.

La Policía catalana niega que la fuente fuera la CIA o el Centro Contraterrorista de Estados Unidos

El escueto escrito señalaba que «informaciones no corroboradas de veracidad desconocida de finales de mayo de 2017 indicaban que el Estado Islámico de Irak y ash-Sham (ISIS) estaba planeando llevar ataques terroristas no especificados durante el verano contra zonas turísticas muy concurridas en Barcelona, España, específicamente en La Rambla». No había más datos para tirar del hilo y abrir una investigación. La agencia de seguridad estadounidense precisa en su nota que el aviso «se proporciona solo con fines de inteligencia» para «desarrollar potenciales pistas de investigación», no para ser utilizada en procedimientos judiciales en marcha u otros fines. Tampoco podía ser empleada de forma que «exponga o comprometa» a sus autores.

Decenas de avisos

Un tipo de alerta, explicó el consejero de Interior, como las «decenas» que se reciben referidas a acontecimientos deportivos, conciertos, fiestas, centros de culto y otras actividades con aglomeración de personas. Todas, subrayó, «se evalúan» y se cotejan con otras fuerzas policiales. Con esta información, prosiguió Forn, se hizo lo mismo con la Policía Nacional y la conclusión de ambos cuerpos fue que tenía «una veracidad baja».

Trapero fue incluso más allá y aventuró que el aviso recibido el 25 de mayo no tenía relación con los atentados que se perpetraron el 17 de agosto, porque el atropello masivo en La Rambla y el intento similar en Cambrils «no era lo que tenían previsto» los yihadistas, sino que estos fueron unos ataques improvisados tras la explosión de la casa de Alcanar. El plan original de la célula, según la investigación de los Mossos, era cargar las tres furgonetas que habían alquilado con el explosivo que fabricaban en el chalé, peróxido de acetona o 'madre de Satán', para hacerlas detonar en distintos puntos de Barcelona el 17 de agosto o un día después.

El mayor de los Mossos señaló que su convicción se vio reforzada después de los atentados porque el 21 de agosto recibió una segunda «confirmación» del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y Crimen Organizado (Citco), que le aseguró que ningún soplo de los que habían recibido en los días previos se refería a lo sucedido en La Rambla y Cambrils.

Por tanto, concluyó el mando de los Mossos, afirmar que si se hubiera dado credibilidad a la información se podrían haber evitado los atentados, es «radicalmente falso», porque el aviso no se refería a lo que finalmente ocurrió. No obstante, pese a todo,en los días posteriores al 25 de mayo se incrementó la presencia policial en La Rambla.

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