Unos Mossos «sin adscripción política» gestionados por Interior

Josep Lluis Trapero, máximo responsable de los Mossos. :: v. l. / efe/
Josep Lluis Trapero, máximo responsable de los Mossos. :: v. l. / efe

Los 17.000 agentes de la policía catalana deberán cumplir órdenes y en caso de desobediencia se enfrentan a la suspensión de empleo y sueldo

El cese del consejero del Interior, Joaquim Forn, provocará que el control de los Mossos d'Esquadra pase a recaer en los órganos o autoridades creados o designados por el Gobierno. Estos gestores podrán dictar instrucciones directas y de obligado cumplimiento para los 17.000 agentes que componen la policía catalana, además de acordar el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña, Policía Nacional y Guardia Civil, respectivamente, para hacer funciones hasta ahora encomendas a los Mossos, como seguridad ciudadana o tráfico.

En la actualidad, la plantilla de Policía Nacional y Guardia Civil ha sido reforzada hasta doblar los casi 6.000 agentes que prestan servicio de forma permanente en Cataluña, dentro del despliegue especial con motivo de la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre.

Según las medidas acordadas por el Gobierno, en el caso del incumplimiento de las disposiciones, actas, resoluciones, instrucciones u órdenes de servicios dictadas por los nuevos gestores de los Mossos estas actitudes podrían ser constitutivas de responsabilidades disciplinarias. Asimismo, se podrá proceder a su exigencia, de acuerdo con las leyes que regulan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, sin perjuicio de las responsabilidades patrimoniales, contables o penales que pudieran derivarse de su actuación. Es decir, en caso de que un mosso desobedezca una orden directa, además del expediente disciplinario interno, podría conllevar su suspensión de empleo y sueldo e, incluso, consecuencias penales que se pondrían en conocimiento de la Fiscalía.

La primera medida será la destitución de Trapero e Interior ya busca un sustituto con experiencia

Con este marco sobre la mesa, el Ministerio del Interior ya contempla como primera decisión relevar al mayor Josep Lluís Trapero y a su 'mano derecha', el director Pere Soler, para garantizar que la cúpula de la policía catalana sea un cuerpo «sin adscripción política», según señalaron ayer fuentes ministeriales.

En el caso de Trapero, está investigado en la Audiencia Nacional por un delito de sedición y acusado por la Guardia Civil de formar parte de la estrategia secesionista. Su situación personal, con medidas cautelares que restringen sus movimientos, ha llevado a la juez a remitir su caso al Departamento del Interior catalán por si podría conllevar su suspensión cautelar del cargo.

Con respecto al posible sustituto, las mismas fuentes ministeriales destacan que se está estudiando si designar a un agentes de la policía autonómica «neutral» y/o con pasado en la Guardia Civil, a un comisario de la Policía Nacional o a un miembro del instituto armado, que bien podría ser el coronel Diego Pérez de los Cobos, que dirige el dispositivo especial desplegado en Cataluña por orden de la juez del Tribunal Superior de Justicia.

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