Miles de estudiantes claman en Barcelona por la independencia

Estudiantes catalanes se manifiestan ayer a favor del referéndum y la independencia. :: Martín Benet/
Estudiantes catalanes se manifiestan ayer a favor del referéndum y la independencia. :: Martín Benet

Los universitarios paralizan los centros educativos catalanes en el primero de sus dos días de huelga en defensa del derecho a decidir

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Miles de alumnos universitarios y de secundaria se lanzaron ayer a las calles de Barcelona durante la primera jornada de huelga convocada para reclamar el derecho a la autodeterminación y la independencia.

La movilización estudiantil fue de la más multitudinarias de cuantas ha organizado el colectivo en los últimos años, solo superada por la que se celebró en 2015 para protestar contra los recortes en el sector de la Educación. Según datos de la Guardia Urbana, en torno a 16.000 estudiantes marcharon desde la plaza Universidad de Barcelona al barrio de Sants, 10.000 menos que hace dos años, pero el doble que las organizadas contra la reválida o contra el plan Bolonia.

Lo que sí es inédito es que el movimiento estudiantil se movilizara por un motivo ajeno al de la enseñanza. Los universitarios y alumnos de instituto catalanes celebraron ayer la primera huelga política desde hace años. La Secretaría de Universidades de la Generalitat cifró el seguimiento del paro en los centros universitarios catalanes entre el 80 y el 90%, mientras que en la secundaria la huelga habría calado en un tercio de las aulas. La huelga convocada se prolongará también a lo largo del día de hoy, pero los estudiantes instaron a la población a mantener la movilización hasta el domingo y a unirse a las protestas de otros colectivos, como las que promueven la Asamblea Nacional Catalana y Ómnium con la comunidad educativa. Se trata de, según expresaron los portavoces de los sindicatos estudiantiles, «no arrugarse» hasta la celebración del referéndum. «A más represión, más campaña», afirmaron. «Haremos campaña política hasta el 1 de octubre, hasta que nuestro pueblo pueda decidir libremente cuál es su futuro», señalaron.

Tono festivo

La manifestación de Barcelona transcurrió en un tono festivo y reivindicativo bajo el lema «que no nos suspendan la democracia». Marta Rosique, estudiante de 4º de Periodismo y 2º de Políticas, portavoz de la plataforma Universidades por la República, sostiene que el movimiento estudiantil debe hacer de «punta de lanza» de la reivindicación para poder votar el 1 de octubre. «La independencia puede suponer una ventana de oportunidad para el pueblo catalán, no tenemos nada que perder», reflexiona. A su juicio, el Estado central «oprime claramente» a Cataluña. «Llevamos años sin poder hacer un referéndum y se nos prohíbe ejercer nuestras libertades», mantiene. «Cataluña -añade- no es libre, lo vimos la semana pasada con la actuación de la Guardia Civil». Aina Delgado, estudiante de 6º de Medicina, añade que «la escalada represiva del Estado solo se ha frenado desde que hay prensa extranjera en Barcelona». «Somos un pueblo oprimido porque no se nos deja ejercer el derecho a decidir», remata.

Durante la marcha se escucharon algunos de los clásicos de las movilizaciones independentistas del 11-S, como «votaremos», «español el que no bote», «1-O queremos votar», «votaremos para ser libres», «las calles siempre serán nuestras», «los catalanes hacen cosas» o los gritos a favor de la independencia y contra la prensa española.

Entre el público, gente muy joven: estudiantes que el domingo no votarán seguro, pero no por culpa de la prohibición del Tribunal Constitucional, sino porque son menores de edad. Algunos de ellos se estrenaban en una manifestación, al menos sin la compañía de sus padres. Ataviados con esteladas atadas a sus cuellos como una capa de superhéroe, se dejaron la voz para reclamar la secesión. «Es una cuestión emocional», según Bru Fontich, estudiante de bachillerato de 17 años. «No me siento español. Yo soy de aquí y en Cataluña tenemos unas tradiciones y una cultura distintas», afirma. «No vamos en contra de España, vamos contra el PP», según Jan Isern, estudiante de diseño.

Una urna de cristal fue una de las protagonistas de la protesta. Como lo fue también 'Piolín', que se ha convertido en icono de las protestas secesionistas por su aparición en el barco que aloja a los agentes de la Guardia Civil destinados a la operación contra el 1-O. Mariano Rajoy también fue blanco de las mofas de los manifestantes. Algunos usaron la imagen del presidente del Gobierno para hacer referencias cinéfilas en sus pancartas: «A votar con Rajoy» (Avatar), «Una urna viene a verme», «Con urnas y a lo loco», «Un Mariano muy legal» o «Lo que la Guardia Civil se llevó».

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