El miedo al corralito bancario se mantiene aun con los últimos traslados de sedes

J. M. CAMARERO MADRID.

La salida de las dos grandes entidades históricas catalanas, CaixaBank y Banco Sabadell, cuyos domicilios sociales se encuentran desde la semana pasada en Valencia y Alicante, respectivamente, no ha servido para contener el temor de los clientes de todas y cada una de las entidades con oficinas en la comunidad. Parte de esos usuarios siguen dirigiéndose a sus bancos para solicitar el traslado de sus cuentas desde las sucursales catalanas donde se encuentran registrados a otras, de las mismas firmas, pero ubicadas en otras provincias.

Así lo han confirmado fuentes bancarias a este diario. La incertidumbre se basa en que la Generalitat podría aprobar alguna norma urgente, instada fundamentalmente por la CUP, con la que se restringiera la retirada de efectivo de las sucursales ubicadas en los municipios de Cataluña. Ante el desconocimiento de cuáles sean las acciones que tome el Ejecutivo catalán, parte de los clientes han preferido proteger sus ahorros.

Ese tipo de hipotéticas restricciones no afectarían a la protección de la que gozan los depósitos de los bancos con sede social en otros lugares de España, así como la liquidez que les proporciona el Banco Central Europeo por tener fijada su matriz en una sede jurídica ajena a los vaivenes políticos.

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