Maza, la caída «más dura» y el golpe del 23-F

M. BALÍN

madrid. José Manuel Maza hizo ayer una breve comparecencia sin preguntas para presentar las querellas. Un formato similar al que ya utilizó cuando anunció en público la dimisión del ex fiscal jefe de Anticorrupción Manuel Moix. La razón de fondo de las actuaciones contra el Govern y la Mesa del Parlament es «la grave crisis institucional y el total desprecio a nuestra Constitución que culminó el 27 de octubre», con la aprobación de la DUI en la Cámara catalana, justificó el fiscal general.

Pero el silencio de Maza, la imposibilidad de preguntarle -«sería conveniente que se leyeran antes las querellas o esperar a las peticiones de medidas cautelares cuando comparezcan los querellados»- tampoco resolvió una duda que llamó la atención a los periodistas: el comunicado oficial de las querellas llevaba en el título «Más dura será la caída». Un lapsus que no dejó en buen lugar la puesta en escena de una actuación penal tan importante como la de ayer.

Otro asunto que tampoco contestó Maza, y que ha generado debate jurídico, es la asunción del delito de rebelión. Según las querellas, «la violencia que requiere el tipo no exige que se esgriman armas, ni combate, ni violencias graves contra las personas», y se basa en la sentencia de 1983 contra el teniente coronel Tejero y los golpistas del 23-F. «La concurrencia de violencia física puede no ser necesaria cuando el alzamiento es de tal dimensión que tiene capacidad intimidatoria suficiente para disuadir de una posible actuación a las fuerzas del orden, sabedoras de que cualquier oposición a los planes rebeldes tornará el alzamiento en violento y belicoso».

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