Mató a su ex con balas para jabalíes

Son apenas cuatro folios de sentencia de la Audiencia Provincia de Gerona, que el 28 de febrero de 2000 condenó a Jordi Magentí a 15 años de cárcel por el asesinato de su mujer Pepita García. En la resolución se da cuenta del perfil frío y calculador del ahora detenido por el doble crimen de Susqueda, al tiempo que descarta que estuviera tan loco como para no ser consciente de sus actos. La sentencia, en esencia, habla de cómo Magentí, experto cazador, se agazapó como si de una montería se tratara, para 'cazar' a su exmujer aquella tarde del 4 de diciembre de 1997.

El parricida se armó de una «escopeta de caza semiautomática marca Browning, cargada con tres cartuchos, dos de ellos de bala de los que se usan para la caza del jabalí». Una munición, destaca la sentencia, «de gran capacidad destructiva». «Estacionó entre un tractor y una furgoneta para evitar así ser visto» por su víctima y evitar «cualquier posible reacción defensiva por parte de aquella». Tras horas al acecho, le disparó de forma certera tres veces en el costado izquierdo afectándole casi todos los órganos vitales, relata el fallo. Luego, la remató con otra posta de perdigones. El fallo asegura que tenía solo un «transtorno ansioso-depresivo» que le provocó una «disminución leve de la capacidad de controlar sus actos».

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